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lunes, 23 de noviembre de 2020

LOS "NEGROS" DEL PODER

Veo una publicación en Facebook y la curiosidad, el morbo, me impele a buscar el video-reportaje de la Agencia Xinhua sobre una «organización [que] se encarga de fortalecer al pueblo afro mexicano en cuestiones culturales, políticas y económicas,  en especial a las mujeres en el sureño estado mexicano de Guerrero».

Inicio a mirarlo; apenas transcurren algunos segundos y lo detengo. Me irrita. Me aburre, ya, este tema. Me molesta tanta condescendencia, me irrita tanto servilismo o falta de crítica… ¡Qué digo! Me abruma tanta falta de sentido común en ese periodismo. La pretensión de actuar de manera correcta produce monstruos. El video se titula Iniciativa para apoyar a las mujeres afro mexicanas en Guerrero.



Es un video para promover algunas actividades recientes de una organización de mi pueblo, Mano Amiga, A. C. Inevitablemente pienso en su creador, el profesor Silvio Jiménez Lugo, un político fallecido hace algunos años, hábil estafador, cuya zalamería le ganaba adhesiones de la gente, de los ciudadanos, de los votantes. Tenía una clientela política abundante y fiel. Era un líder. Fue síndico procurador de Cuajinicuilapa, aunque nunca pudo ser presidente como aspiraba. Oriundo de Ometepec.

Silvio no hablaba de los negros, ni de los afromexicanos; incluso, se sabía que él y su mujer (maestra también) tenían una opinión negativa de los negros de Cuaji. Un día descubrió que el movimiento político que iba en crecimiento era el de la multiculturalidad, y le dio ese sesgo a su asociación civil, la lucha por los derechos de los afromexicanos, de los negros, y en ese camino coincidió con los hermanos Gallardo, maestros también. Es probable que estos hermanos, sus amigos, lo indujeran en esa vertiente de “la lucha social”.

Ahora, a Silvio no se le recuerda por ese activismo a favor de los afromexicanos (incipiente e ingenuo, por cierto), sino por el desfalco de millones de pesos que cometieran él y otras líderes del municipio, con la complicidad del político priísta Nabor Ojeda (cuya operadora en ese programa fue la también profesora Nicolas Peláez), consistente en cobrar 850 pesos por un paquete de materiales de construcción a miles de personas de este municipio y de otros aledaños, tanto de Guerrero, como de Oaxaca, los cuales nunca les fueron entregados a los llamados “beneficiarios”. Este enjuague se utilizó para “ganar” votos para el perredista Vicente Cortés Rodríguez, quien competía por la presidencia municipal. El maestro Silvio siempre negó que hubiera cometido fraude, y aseguró que se devolverían los dineros o se entregarían los paquetes, pero eso no se cumplió.

Precisamente, el profesor Benigno Gallardo de la Rosa también descubrió el potencial político de la bandera de los derechos de los pueblos negros (después se acomodaría al concepto afromexicanos) y con su hermano Gonzalo Gallardo García emularon el movimiento negrista de la Costa de Oaxaca, fundando sus propias organizaciones y coaliciones para, también, procurar la defensa de los derechos de los pueblos negros, sin mucho conocimiento del asunto.

Desde su Movimiento Nacional Afromexicano, Benigno, proveniente del Partido Alianza Nacional, saltó a ser consejero nacional de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, representando al estado de Guerrero, por designación del gobernador el estado, a principio de la década de los años 10 de este siglo.

Para llegar allí, Benigno tuvo que pelear, incluso, contra otros “líderes” del movimiento afro en la Costa Chica, quienes lo veían como un arribista y oportunista, y quien podría desplazarlos, como lo hizo, finalmente. Uno de sus oponentes fue el profesor Sergio Peñaloza Pérez, de Cuajinicuilapa, a quien Benigno acusó de beneficiarse con recursos que deberían destinarse a programas sociales y apoyos a los pueblos afromexicanos de la Costa Chica; Sergio actuaba en complicidad con María Elisa Velázquez, del INAH, designada como representante de México ante la UNESCO en las actividades de la Década de los Afrodescendientes.

«Por eso no querían que yo llegara, porque les iba a descubrir todas sus chanderas», dijo Benigno, al respecto, y se refirió a millones de pesos, que fueron desviados para beneficio personal, aunque no dio más detalles y prometió que los daría.

Acompañaba a los hermanos Gallardo, incluso como antagonista de Sergio Peñaloza, el cuileño Bulmaro García Zavaleta, quien retomó la bandera de la defensa de los derechos de los pueblos negros, afromexicanos, desde ese cascarón que era la fallida Universidad de los Pueblos del Sur (Unisur), consiguiendo ser empleado para las actividades preparatorias del conteo de población que realizara el INEGI en 2015, donde se incluyó una pregunta sobre la adscripción de esta población. Incluso, participó en la organización logística de varias consultas sobre esos derechos.

Pero la suerte lo llevó a ser designado como subsecretario de Asuntos Afromexicanos del gobierno estatal por el perredista (en ese momento) Ángel Heladio Aguirre Rivero. De esa época se recuerda en Cuajinicuilapa que a la Unisur le hicieron donaciones de vehículos (dos camionetas, que utilizaban sus hijos, un músico y la actual diputada por el XV distrito local, Perla Xóchitl), que “bajaron” recursos para apoyos de los pueblos afromexicanos, negros, de esta zona, pero que estos nunca recibieron, sino que se quedaron en familia; así como donaciones en especie (cámaras de video y de fotografía profesionales, etc.). Recientemente apareció en el escenario nacional, al formar parte silente del elenco que le entregó al presidente López Obrador el bastón de mando, en representación de los pueblos indígenas.

Al final, en los últimos cinco años, estos oponentes se perdonaron y decidieron actuar y repartirse los recursos y los cotos de poder o, cuando menos, no estorbarse, aunque no siempre cumplieron el pacto, porque Bulmaro y Sergio se pelearon por los recursos que les dieron para acudir al encuentro de pueblos negros en Múzquiz, Coahuila, y en otros actos de esos grupos y otros del país. Y Benigno, como por arte de enjuagues, heredó el cargo de Bulmaro, y ahora funge como subsecretario de Asuntos Afromexicanos del gobierno del estado, y “se toma la foto” con su “hermano” Sergio.

Sergio Pedro Peñaloza ha “caciqueado” a la organización que le heredara el tobaguense Glynn Jemot, México Negro, A. C., la cual inició como una asociación que luchaba por combatir la pobreza, el desempleo, la falta de servicios de salud pública, de educación de los pueblos negros de la Costa Chica y las que dieron en llamar tradiciones culturales. En algún momento, la funcionaria María Elisa Velázquez se ufanaba en llevar a este cuileño a viajar, con dinero del erario, por varios países, como Brasil, representando a sus paisanos, haciendo “turismo étnico”, usurpando una representación que la gente de su pueblo, de los pueblos negro-afromexicanos nunca le dio. Incluso, ni la gente de su pueblo, ni de su barrio, lo apoyó en su pretensión de ser candidato independiente a la presidencia de la República… por los afromexicanos.

Y el episodio más reciente en su trayectoria como líder afromexicano-negro fue la irónica designación que hiciera el gobierno del estado de Guerrero, al otorgarle el premio “Cuauhtémoc” al mérito civil: «Por primera vez en la historia de Guerrero, en este año en el marco de la conmemoración del 171 Aniversario de la Creación de nuestra Entidad Federativa, se otorgará el Premio al Mérito Civil “Cuauhtémoc” a un hermano Afromexicano Pedro Sergio Peñaloza Perez [sic], Presidente de la Organización México Negro A.C. Un merecido reconocimiento a toda una vida de lucha por la visibilización de los derechos y la cultura del pueblo Afromexicano. Nuestra Constitución Local de Guerrero desde hace varios años ya tiene tuteados los derechos del Pueblo Afromexicano, equiparados con los derechos de los Pueblos Indígenas», escribió el secretario de Asuntos Indígenas y Afromexicanos. [Se respeta redacción.]

Estos tres activistas que han enarbolado la bandera de la defensa de los derechos de los pueblos afromexicanos nunca han tenido base social, sino que ésta ha sido escasa, y sí han tenido el rechazo o la apatía de la población que dicen representar ante sus acciones. A menos que den dinero. Es irónico, porque el profesor Silvio, cuando menos tenía gente. Pero las argucias de los poderosos para seducir y cooptar este movimiento son numerosas, y si esa camada de negros ya va de salida, otros más jóvenes, más “preparados” están sustituyéndolos, tal vez porque el botín no se agotará en los próximos años.

En realidad, son procesos que los pueblos deben vivir antes de arribar a la conciencia de sus derechos humanos fundamentales, organizarse y emprender una lucha genuina, colectiva, comunitaria y efectiva por los mismos, por su cultura y sus tradiciones, por su entorno ecológico y por su propia historia, purgada de espurios.

PS: «Negro, en su acepción literaria, es el que hace trabajos anónimamente en provecho y lucimiento de otro, que pone la firma. La expresión es de origen francés —los ingleses usan el término ghostwriter, escritor fantasma— y surgió con la producción en masa de folletines en el siglo XIX, cuando se empezó a llamar négrier —negrero— al que firmaba y nègrenegro— a quien escribía». Tomado de la revista Muy interesante, de España.


[Eduardo Añorve · Cuajinicuilapa de Santamaría · 15 de noviembre de 2020]


jueves, 23 de agosto de 2018

Desinformación y manipulación de organizaciones en prueba de conteo de afromexicanos



11 de agosto de 2013
CUAJINICUILAPA, GRO.
EDUARDO AÑORVE
Desde la semana pasada y hasta la presente, una veintena de trabajadores del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) están realizando una prueba piloto en algunas comunidades y colonias del municipio de Cuajinicuilapa con miras al Conteo de población y vivienda 2015; en el cuestionario se incluye una pregunta relacionada con la pertinencia cultural de los costeños: si se consideran o no afromexicanos o descendientes del pueblo negro.
Esta cuestión ha llevado a varios grupos pro afromexicanos que procuran la inclusión de este pueblo en la Constitución mexicana a practicar un activismo político para conseguir que la población responda favorablemente a esos intereses, llegando a una abierta manipulación de la información que difunden, misma que muestra ignorancia de la historia y la cultura que dicen promover.
Por su parte, personal del INEGI asegura que su actuación en el municipio tiene objetivos meramente técnicos y alejados de la política.
Y entre la población del municipio, excepto entre los encuestados, el tema pasa desapercibido o se mira sin interés por no enterarse.

Confundiendo desde el principio

A fines del mes de julio pasado, la diputada federal por el Partido de la Revolución Democrática Teresa de Jesús Mojica Morga declaró que en agosto el INEGI iniciaría un censo a afromexicanos en Guerrero. Era el 24 de julio, en la cancha pública de San Nicolás, municipio de Cuajinicuilapa.
Y se siguió repitiendo en algunos medios informativos foráneos al municipio y al propio estado de Guerrero que, “en un hecho histórico”, el INEGI realizaría un censo de afromexicanos en el municipio de Cuajinicuilapa del 6 de agosto.
Ese “logro” se lo atribuyó la diputada Mojica Morga, a pesar de que esta iniciativa por contabilizar a los afrodescendientes de la Costa Chica de Guerrero y de Oaxaca y de otros estados del país, incluido el D. F., viene haciéndose desde hace años.
En un boletín de la bancada del PRD en la Cámara de Diputados federal, fechado en 5 de agosto de 2013, se lee: “La Comisión Permanente del Congreso de la Unión aprobó el punto de acuerdo propuesto por la diputada federal del PRD Teresa Mojica Morga, en el que se exhorta al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y a la Secretaría de Educación Pública (SEP) a incluir a la población afromexicana en el levantamiento de la información para el Censo de las Escuelas, Maestros y Alumnos de Educación Básica y Especial 2013”.
Años antes, en esa misma petición al INEGI habían participado instituciones como la Universidad Autónoma Nacional de México, a través del programa México, una Nación Multicultural, el Consejo Nacional para la Prevención de la Discriminación, además de organizaciones locales, como México Negro, A. C., África, A. C., Época, A. C., Costa Verde, A. C. y Movimiento Nacional Afromexicano, A. C.; es decir, es una iniciativa que viene de lejos y desde muchos actores políticos.
Ahora, la primera semana de agosto, activistas del recién nacido Colectivo Nacional Afromexicano (Conafro), encabezado por la diputada Mojica Morga, distribuyeron un documento tríptico en el que se preguntaba: “¿Sabías que el próximo mes de agosto el INEGI aplicará un censo poblacional en Cuajinicuilapa para contabilizar a todos los afromexicanos?”.
Y aunque comenzaron a fines del mes de julio sus labores de “información” y “sensibilización” de las poblaciones donde se aplicaría esta prueba piloto para conseguir una respuesta favorable a la causa, todavía en los días de aplicación del cuestionario se dedicaron a entregar documentos trípticos a la gente para que supiera ‘cómo responder’.
Incluso, en la local Radio Unisur se dedicaron varias horas al mismo propósito.

INEGI: trabajamos sólo aspectos técnicos, nada político ni que se le parezca

Por su parte, personal de INEGI, que inició sus trabajos el pasado martes 6 de agosto en el municipio de Cuajinicuilapa, hizo la precisión de que no se trataba de un censo sino de una prueba piloto en algunas comunidades y en la cabecera municipal, siendo en ésta en algunas colonias; es decir, la prueba piloto no se aplicaría a toda la población del municipio.
La información se está levantando en cuatro entidades del país: Sonora, en San Luis Río Colorado; Campeche, en Hopelchén; en la delegación Miguel Hidalgo del Distrito Federal; y en Cuajinicuilapa, estado de Guerrero.
El cuestionario de esta prueba piloto tiene preguntas relacionadas con el tema de los afromexicanos, entre otras preguntas que también son de interés del INEGI para ponerlas a prueba, las cuales se utilizarían en el Conteo de población y vivienda de 2015.
Las comunidades y lugares en las que la veintena de trabajadores eventuales de INEGI está aplicando el cuestionario son El Terrero, San Nicolás, El Cuije, Montecillos, algunos ranchos y algunas colonias y barrios de Cuajinicuilapa, donde supuestamente se concentran los afromexicanos.
En esta prueba piloto se incluye una pregunta para conocer la auto percepción ‘étnica’ de los cuijleños, preguntándoles si se consideran afromexicanos o no.
Y aunque reconocen que hay organizaciones, asociaciones e instituciones y autoridades “muy interesadas” en tener datos sobre la población afromexicana, el INEGI asegura que la relación con ellas es meramente institucional, como en otras ocasiones que las autoridades locales apoyan con proporcionarles un sitio para trabajar y algunos materiales.
Respecto del personal que se dedica a aplicar las encuestas, en el que se incluyen trabajadores del Ayuntamiento, la respuesta es contundente: “Todo el personal lo contrata el INEGI; si trabajaron antes en el Ayuntamiento, cumplieron con el perfil y están trabajando ahora para INEGI, con tiempo disponible, según el contrato”.
Y también enfatizan que el INEGI no interviene en cuestiones de política, se dedica meramente a realizar actividades técnicas; incluso, los propios datos que se generarán por esta prueba piloto serán analizados por sus instancias internas y los resultados serán manejados por ellos mismos, no habrá resultados abiertos, sino que se utilizarán sólo para la funcionalidad de las preguntas y temas afines.

Ignorancia e desinformación, a todas luces

La campaña de manipulación de la opinión de quienes serían incluidos en esta prueba piloto, denominada “sensibilización”, padeció de ignorancia de la historia y de insensibilidad, cuando, por ejemplo, se afirmaba por escrito y por la radio que los afromexicanos “son todos los mexicanos descendientes de los negros provenientes del continente africano que viven en comunidades y poblaciones como Cuajinicuilapa, Guerrero, pero también en los estados de Oaxaca, Veracruz, Chiapas, Tabasco, Campeche, Coahuila, Sonora, Durango, entre otros”, como si estos individuos no hubiesen sido esclavizados y raptados de sus lugares de origen.
Es decir, una especie de “blanqueamiento” de la conciencia histórica, donde el crimen y el drama se expurgaran.
Luego, afirman que “el término de afromexicano fue definido después de numerosos foros donde organizaciones sociales, investigadores, activistas y organismos internacionales decidieron llamarse así para afirmar el origen de sus ancentros, pero al mismo tiempo la nacionalidad a la que pertenecen, la mexicana”, afirmación confusa y falsa, toda vez que el término en cuestión es anterior a la existencia de este movimiento, algunos de cuyos miembros se resistían a asumir el término en lugar de otro que preferían:  “negro”.
Sobre la elección de Cuajinicuilapa para realizar “el censo” se argumentaba que “Cuaji es considerada la capital de los afromexicanos y es uno de los municipios donde habita el mayor número de población negra”, información igualmente confusa y errónea: en principio, Cuajinicuilapa no es la capital de los afromexicanos ni es uno de los municipios con mayor número de “población negra”, mérito que tal vez deba corresponderle al de Acapulco, si fuera el caso.
También se incurre en el consabido error de equiparar un término territorial, “afromexicanos”, con otro ideológico, cuando se dice “población negra”.

Manipulación sin más ni más

Bajo el apartado de “¿Qué debo hacer cuando un encuestador de INEGI toque a mi puerta?”, el Conafro recomendó: “Si tú eres de origen afromexicano debes ser honesto y reconocerte como tal, ya que sólo así el gobierno sabrá cuántos son y donde viven”, como si quienes elaboraron esta información fuesen forasteros y no los propios activistas afromexicanos demandantes del reconocimiento constitucional.
Y como si fuesen un partido político, los políticos del Conafro prometían que a partir de “el censo” se resolverían los problemas económicos y sociales de los afromexicanos, aunque, de nuevo, ejerciendo esa manipulación desde fuera: “Sólo sabiendo cuántos son serán incluidos en las políticas públicas, acciones afirmativas y programas de ayuda gubernamentales, para tener acceso a mejor educación, servicios de salud, agua, luz, caminos, drenaje, apoyos en actividades productivas, financiamientos, atención especial a mujeres, jóvenes, tercera edad, otorgamiento de becas, apoyos directos, programas de capacitación, entre otros aspectos importantes para su desarrollo económico y social”.
Y enunciaban la pregunta central: “De acuerdo con su cultura e historia, ¿alguna de las personas de esta vivienda se considera descendiente del pueblo negro o afromexicano?”.
Y recalcaban: “...el Colectivo Nacional Afromexicano (Conafro) está integrado por organizaciones sociales, instituciones educativas, instancias gubernamentales, presidentes municipales, diputados locales y diputados federales trabajando en un frente común para que la identidad, historia y cultura de los afromexicanos sean reivindicados, que sean visibilizados por el Estado, que sus derechos humanos sean respetados y que sean reconocidos constitucionalmente como la tercera raíz cultural de nuestro país”.

La prueba piloto, ¿instrumento político?

Y aunque personal de INEGI negó que ese instituto actuara con normas que no fueran las meramente técnicas, sobre todo negando una actuación con intereses políticos, el hecho de que el subsecretario de Asuntos Afromexicanos del gobernador del estado Ángel Heladio Aguirre Rivero diera “el banderazo de salida”, la mañana del martes 6, a los encuestadores, pone en entredicho su supuesta imparcialidad.
También estuvo presente en ese acto inédito (en el sentido de que cuando menos en el municipio el INEGI nunca diera banderazo de salida o algo parecido) un regidor del Ayuntamiento de Cuajinicuilapa, miembro del Conafro.
Por otro lado, también estuvieron presentes personal al servicio del Ayuntamiento y estudiantes de la Unisur, organismo e institución interesados en una respuesta favorable a la pregunta sobre la pertinencia étnica de los cuijleños.
Entre todo ello, desde Radio Unisur se arenga a los escuchas: “La valentía, el honor, la arrechura, la sabrosura, son las características del verdadero y el auténtico afromexicano”, o: “No te doblegues ni te dañes a ti mismo: somos un territorio afromexicano”, o: “No te avergüences de ser negro. Cuajinicuilapa, Guerrero, patrimonio afromexicano”.
Claro que no todo mundo tiene aparato de radio en el municipio; tampoco todos quienes sí tienen escuchan esa estación.



lunes, 22 de agosto de 2011

Inicia Encuentro de expresiones culturales de los afrodescendientes en Marquelia

CRÓNICA DESCOLORIDA EN VARIOS TONOS








18 de agosto

EDUARDO AÑORVE

MARQUELIA

En medio del azaroso y complicado devenir de la lucha de individuos y organizaciones de la Costa Chica, que incluye a Guerrero y Oaxaca, por la reivindicación de los derechos de sus personas, que se denominan de muchos modos (negros, afromexicanos, afromestizos, mestizos, costeños, criollos, afroindios, entre otros, además de mexicanos), el pasado jueves 18 de agosto se realizó en Marquelia el Encuentro de expresiones culturales de los afrodescendientes, al que acudió una centena de personas de la región, además de muchos empleados de varias instituciones del gobierno municipal, estatal y nacional para discutir, analizar y proponer sus realidades, sus ideas y sus aspiraciones.

El motor o impulsor de este encuentro, programado y apoyado por varias organizaciones de ambos estados, fue Benigno Gallardo de la Rosa, consejero nacional de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) por los pueblos afromexicanos de Guerrero.

En lo que estamos o lo que pretendemos

La maestra de ceremonias de este encuentro explica: “El objetivo de este encuentro… tiene la finalidad de propiciar espacios de diálogo y enriquecimiento mutuo entre la población afrodescendiente de la Costa Chica de Oaxaca y Guerrero, que permita visualizar su riqueza y aportaciones culturales, así como conocer la situación de racismo, discriminación, marginación y exclusión que los afecta. Así mismo, se busca conocer su opinión respecto a los mecanismos de consulta que se puedan implementar en sus comunidades o regiones, que puedan derivar en la construcción de líneas y acciones de política pública y desarrollo con identidad”.

Mensaje casi no escuchado y poco entendido por muchos asistentes, excepto por lo entendidos, porque al preguntársele a algunos de aquellos se concluye que estaban en todo menos en misa, es decir, el discurso nos sigue aburriendo, excepto a los aplaudidores de oficio.

El primer orador de este acto fue el anfitrión, Jesús Rico, presidente de Marquelia, quien intentó ensartar algunas ideas que no tenía claras en un discurso errático y desangelado: “…para Marquelia, el hecho de ser sede de un evento inédito representa y nos enorgullece saber que la raza afromexicana [¿Raza?, ni que juéramos perros, pensó y dijo en voz alta una asistente de los de silla no en presidium], hoy no será una más olvidada, y que así como con los demás hermanos se tendrán que recibir los apoyos de las diferentes gestiones y en todos los niveles [y aquí descubrió el pastel que él, cuando menos visualiza: frescos dineros del erario para beneficio de su pueblo, es decir, lo moviliza el móvil dinerístico, a pesar del discurso, o por eso el discurso de raza y sangre y afroidentidades].

“Yo celebro una plática adelantada que tuvimos con el compañero Benigno Gallardo, cuando nos decía que si se podía hacer este evento… créanlo, y lo digo con mucha realidad [¿En realidad?, iba a preguntar este reportero sin autoridad, pero por las características del acto no se podía interpelar al aludido], quienes hoy tenemos el encargo de poder dirigir los destinos de un municipio [y no fue el dedo divino o el Verbo Encarnado quien así lo quiso] y pertenecer a la raza afromexicana, es un doble compromiso, porque demostramos que se trae la capacidad y que en nuestro… en nosotros estará que esto se continúe, sobre todo pensando de que nuestros hermanos de raza tienen que terminar con ese racionalismo [¡Versos! Negros somos y que reine la atribuida irracionalidad porque los negros, como las mujeres y los cerdos, no somos sujetos de ideas] que en otras… que en otros países se da. Yo le doy la más cordial bienvenida a todos mis hermanos de raza y espero que su estancia en este lugar sea de lo más placentero: todos, bienvenidos”.

El estilo negro

En su intervención ante la negrada, el consejero nacional de la CDI y dirigente del movimiento estatal de los afromexicanos, Benigno Gallardo de la Rosa emitió un mensaje “al estilo negro” (a decir del arrecho y emocionado presentador, y ni pa qué comentarlo si él se comenta solo): “Espero no emocionarme demasiado. Y andaba buscando entre mi puchique palabras… algo que no me hiciera tan chando y que pudiera expresar que el día de hoy, de manera histórica, independientemente de la lucha que desde muchos años han dado otros hombres y mujeres por este logro, que no hoy dejamos de estar chinqueques… es una expresión muy afro… y decía a los funcionarios que están compartiendo el presidum con nosotros: las políticas públicas, ahora, habrán de llevar el término “afro”, independientemente de que la palabra “indígena” lo contenga como etnia. Decía que las políticas públicas tienen por normatividad ser cuando menos una población cuarenta por ciento hablante de alguna lengua, y el próximo pasado consejo nacional, en Campeche, decíamos: Si no tenemos lengua que… dependiendo de qué punto de vista la analicemos, aunque sea puro, lo tienen que poner en las políticas públicas nacionales.

Poetas habemos, o nos sentimos o semos

“¿Por qué llamarle Costa Chica si la queremos tanto, expresó Rubén Mora?, ¿por qué ser Costa Chica si tenemos tantos recursos?, ¿por qué ser chica si aquí viven hombres y mujeres, mujeres y hombres de gran corazón y que tienen la fiesta y la capacidad en su cuerpo y en su alma?, ¿por qué ser Costa Chica si aquí nació Rubén Mora Gutiérrez?, ¿por qué ser Costa Chica si aquí nació Álvaro Carrillo?, ¿por qué ser Costa Chica si el gobernador repite, por la capacidad de gobernar a Guerrero?”.

La etnia 63, y al gobernador lo queremos y admiramos

“Cortés, como debe ser un negro, expreso, compañeros y hermanos de Oaxaca, la más cordial bienvenida a todos ustedes, y que al final de este encuentro ojalá podamos haber construido y descubierto los liderazgos que necesita el movimiento nacional afromexicano para ser muestra nacional y pasar a ser, de una vez por todas, la etnia número 63 del país, para ser la quinta etnia de Guerrero y para que aquí, desde aquí” le expresamos “al gobernador de Guerrero que apoyamos la reforma del artículo 10 y del artículo 47 constitucionales para que las poblaciones indígenas y la mexicana, y la afromexicana, en este caso específico, ya estén en la Constitución de Guerrero, y también para quienes elaboran la nueva Constitución de Guerrero, redacten, no solamente el nombre afromexicano sino los derechos específicos, diferenciados y sujetos de derecho público, como queremos ser y debiéramos haber sido hace muchos años los afrodescendientes”.

Luego, este dirigente agradeció a las instituciones educativas presentes, como la Universidad Autónoma de Guerrero, la Intercultural de Guerrero, la de los Pueblos del Sur, a quienes arengó para que colaboraran en la elaboración “del alfabeto negro, para que sigamos construyendo nuestro diccionario, para que los maestros no nos digan que no podemos decir chirundo, no nos digan que no podemos decir chando. Si la educación nacional nos escondió 500 años, que sea la educación nacional quien diga al pueblo de México que la etnia 63 existe, que se llama afrodescendiente y que en Guerrero y Oaxaca nos queremos llamar negros. Queremos pasar del reclamo a una propuesta que está aquí representada por los líderes de cada pueblo y de cada comunidad en cada municipio”.

Pasando reporte del desaire

“Gracias, señor presidente [de Marquelia], y ojalá usted sea la punta de lanza para convocar a los otros 9 presidentes negros, y que no se avergüencen de serlo, que sientan un profundo orgullo de ser negros, de ser chimecos, de ser patecos y de tener un chingo de corazón”. [Y aunque se dijo y se invitó que los gobernadores de Guerrero y Oaxaca estarían presentes, ni siquiera los presidentes municipales invitados acudieron, excepto el mencionado, que tenía que estar presenta casi de a güevo, y no por vergüenza negrística sino por qué me importa]

Los padrinitos mágicos

Apadrinando a estos imberbes negros o costeños o afromexicanos o afromestizos o cómo-sea-que-se-llamen-o-nos-llamen-nomás-que- nos-caigan-los-centavos, estuvieron el Centro Superior de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, la Coordinación General de la Educación Intercultural Bilingüe, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, la Dirección General de Culturas Populares, la Dirección General de Educación Indígena, el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, la Secretaría de Salud y la Universidad Pedagógica Nacional.

Datos estadísticos científicamente fundados sobre la alarmante [¡Ay, sí tú, no me lo digas!] discriminación en México

María Vallarta, del Consejo Nacional para la Prevenir la Discriminación (Conapred), alarmó al indiferente auditorio, de suyo no racista o discriminador, con información tan alarmante que nadie creía que fuera posible [excepto ella y su equipo, más claro está que ni negro al que bañaron para ver de qué color era]: “En el año 2010 llevamos a cabo una encuesta sobre discriminación en que se arrojaron datos alarmantes en la situación de discriminación en nuestro país; como ejemplo, el 64.6 por ciento de las personas en México se consideran a sí mismas “morenas”, sin embargo, el 54.8 por ciento afirma que a las personas se les insulta por su color de piel, y el 15 por ciento ha sentido que sus derechos no han sido respetados por esta misma razón. Por otra parte, el 54.8 por ciento de las personas creen que en México las personas insultan a otras personas en la calle por su color de piel. Para esto estamos aquí, para trabajar, para que la diversidad no sea motivo de insultos, de discriminación, de desigualdad [O, ¿cómo nos rescatan de tan infamante situación, sino a través de una reedición de boyescautismo chilango?].

“En el Conapred, la manera en que vamos a contribuir al combate de la discriminación, de manera específica, es mediante propuestas de política pública, investigación y generación de conocimientos, divulgación y difusión de recomendaciones, la promoción cultural, la formación y capacitación, y participando en la agenda nacional” de este año que la ONU designó para tal fin.

En otro momento, consecutivo del anterior discurso, la enviada del director del CDI nacional ensartó al auditorio este mensaje: “…estamos ocupados en no nada más hacer visible la posibilidad de que los pueblos indígenas y negros existan [Off course, piensa este reportero, como recién deportado del paraíso del norte: Ya necesitábamos héroes-funcionarios que nos den color para que nos visibilicemos, porque nosotros, negros caníbales y salvajes, sobrinos de tía Ganga, ni entre nosotros nos podemos ver], estamos totalmente ocupados en que sus derechos fundamentales sean respetados, estamos en la construcción y en los ajustes a las legislaciones, tanto nacionales como locales, para que cada uno de los derechos humanos sea respetados. En el pasado mes de abril, el presidente Calderón aprobó las modificaciones al artículo primero constitucional; por favor, revísenlo, léanlo, porque este cambio es un cambio estructural para todo el país. Quiere decir que todos los derechos humanos son respetados y deben de serlo, y por eso debemos de luchar. Además, hace ese cambio a la Constitución la posibilidad, da un margen importante para que el famoso convenio 169 de la OIT sea vinculante, y los derechos que ahí se plasman sean respetados por las autoridades y nosotros mismos [Aquí se debía gritar: Los negros te amamos Calderón, más que a Obama, pero todo mundo andaba ocupado en rascarse las ideas propias y no las ajenas]”.

Sólo existen y les hacemos caso si se dejan censar

La funcionaria de la Dirección de Participación y Consulta de la CDI fue clara y sincera sobre el tema [denotando que no es política ni espera el voto de nadie en los días venideros]: “Lo que queremos hacer es una consulta para la identificación de comunidades afrodescendientes de México; esto lo estamos haciendo en Oaxaca, en Guerrero, en Veracruz, en Michoacán y en Coahuila: queremos identificar a todas las comunidades afrodescendientes, y esto, ¿para qué es? Las consultas las hacemos directamente con la población, no queremos que un antropólogo o investigador, aunque sean muy renombrados y tengan otra versión muy importante, vayan y nos digan: Ah, bueno, pues aquí tenemos a las comunidades afrodescendientes de Oaxaca, y son éstas, y aquí están las de Guerrero. Lo que queremos es que sean ustedes mismos quienes nos digan: Nosotros somos una comunidad afrodescendiente, ésta es nuestra cultura, ésta es nuestra historia, así nos organizamos. Nosotros somos comunidad afrodescendiente.

“Y ya, a través de la institución, nosotros elaboramos documentos que les vamos a entregar, primero, a ustedes y sus comunidades, que ustedes nos aporten, en buena parte, esta información que vamos a trabajar en este foro, y vamos a hacer una cédula de identificación de cada una de sus comunidades; éstas, también se las vamos a entregar al gobierno del estado, al Congreso local y también a las instituciones federales para que sepan dónde y quiénes son las comunidades afrodescendientes.

“Por desgracia, las instituciones de gobierno tampoco conocen a la población afrodescendiente; entonces, ¿cómo queremos atender a la población si no sabemos ni cuántos son ni dónde se encuentran, ni cuál es su cultura? Hacemos esta consulta para que pueda haber una atención gubernamental más dirigida y, sobre todo, pertenencia cultural: Sí desarrollo, pero con identidad, respetando y fortaleciendo su cultura. Lo que queremos también, con esta información que vamos a sacar de los afrodescendientes, es hacer difusión de su cultura, que se valorice en toda la nación, no sólo en el gobierno sino en la población, las aportaciones que la población afrodescendientes le ha hecho a nuestra cultura nacional” [Y qué bueno que vino a este foro a expresar lo que entre los afronegros no se sabía ni se conocía. Dios le pague].

Lo del futuro no importa, pero, ¿quién resuelve el presente?: Mario Moreno, en su papel

Marcos Matías Alonso, secretario de los Indígenas del Estado de Guerrero, político como él mismo, no podía quedarse atrás sin recetar su dosis de demagogia [y hasta de falsa poesía y romanticismo]: “Los pueblos indígenas y los pueblos negros somos hermanos del mismo dolor, pero también somos hermanos de la misma esperanza. Hay que voltear la vista hacia el pasado pero no hay que quedarse mucho tiempo ahí, hay que pensar en el porvenir, hacia el futuro, para que las nuevas generaciones puedan tener un futuro más placentero. Presidente municipal, muchas gracias por recibirnos aquí, en Marquelia, por acompañar aquí a nuestros hermanos, nuestros hermanos de sangre, los de raíz mestiza, los de raíz indígena y la tercera raíz, como le llaman también, los pueblos de origen negro, esta gran raíz que somos parte de este México tan hermoso y tan grande. Yo me he llevado sorpresas en los últimos tiempos y, la verdad, me quedé sorprendido en constatar que la llegada de los pueblos de origen negro o afro, como le llaman, en la CDI han encontrado un espacio de representación, y me encontré con Benigno Gallardo, y cuando lo encontré yo pensé que andaba de mesero, y me dijo: No, Marcos, yo son consejero nacional y me he ganado esta batalla a pulso, porque los otros pueblos, como hemos ido a reencontrarnos con la historia, pues, nos ven en la cocina o meseros, como servidores, pero no con el espacio de representación política. Por eso es que yo creo que Benigno tiene una gran responsabilidad, porque es el primero, y después la compañera de Oaxaca, que llegan a este espacio y lo tienen que representar y lo están haciendo con mucha dignidad”.

Luego de ello, los trabajos de los afronegros asistentes iban a organizarse en cinco mesas, dirigidas por funcionarios de las instituciones mencionadas: Historia, cosmovisión, medicina tradicional, educación y organización social, los que se concluirían el viernes 19.

jueves, 3 de marzo de 2011

Mocha, la Ley de Reconocimiento, Derechos y Cultura de los Pueblos y Comunidades Indígenas del Estado de Guerrero


1 de marzo

La Ley de Reconocimiento, Derechos y Cultura de los Pueblos y Comunidades Indígenas del Estado de Guerrero (LRDCPCIEG), aprobada fast track el pasado 15 de febrero de 2011 por el Congreso del Estado, incluye como “parche” a los que llama pueblos y comunidades afromexicanas porque apenas se hace mención de ellos y objeto y sujetos de esa ley en un par de ocasiones, en un claro acto de discriminación y de ignorancia sobre sus condiciones de existencia.

Leída en primera y segunda instancia el mismo día, y aprobada también de modo fast track o apresurado por la LIX legislatura, la LRDCPCIEG incluyó del mismo modo a los afromexicanos, es decir, de manera parcial y apenas simbólica, practicando discriminación en su contra, en una ley que aparentemente pretender reconocerles y restituirles sus derechos ciudadanos.

En uno de los artículos nodales de esa ley, el segundo, donde se define su objeto, los afromexicanos no aparecen: “Es objeto de esta Ley, el reconocimiento de los pueblos y comunidades indígenas del Estado de Guerrero y de las personas que los integran; garantizarles el ejercicio de sus formas específicas de organización comunitaria, de gobierno y administración de justicia; el respeto, uso y desarrollo de sus culturas, cosmovisión, conocimientos, lenguas, usos, tradiciones, costumbres, medicina tradicional y recursos; así como el establecimiento de las obligaciones de la administración pública estatal y municipal del gobierno del estado y de los ayuntamientos para elevar la calidad de vida de los pueblos y comunidades indígenas, promoviendo su desarrollo a través de partidas específicas en los presupuestos de egresos respectivos”.

Del mismo modo en el artículo cuarto: “La aplicación de esta Ley corresponde al Estado, a los Municipios y a las autoridades tradicionales, en el ámbito de sus respectivas competencias, quienes deberán asegurar el respeto de los derechos individuales y colectivos de los pueblos y comunidades indígenas del Estado. Los indígenas provenientes de cualquier otro Estado de la República que transiten o residan temporal o permanentemente dentro del territorio del Estado de Guerrero, podrán acogerse a los beneficios de la presente Ley, respetando las costumbres y tradiciones de las comunidades indígenas donde residan”; aquí también se excluye a los afromexicanos.

En el artículo quinto, referido al carácter pluriétnico y multicultural del estado, se menciona por segunda ocasión a los afromexicanos: “El Estado de Guerrero, también reconoce como fundadores del Estado a los pueblos y comunidades afromexicanas de Guerrero, por lo que serán sujetos de los beneficios y obligaciones de esta Ley y tendrán derecho a la protección de sus costumbres, usos, tradiciones, lengua, religión, indumentaria y rasgos culturales”.

En ese mismo artículo se enumeran los municipios considerados con población indígena: “Esta Ley reconoce y protege como originarios del Estado de Guerrero a los pueblos indígenas Naua o Náhuatl, Na savi o Mixteco, Me’phaa o Tlapaneco y Ñom daa o Amuzgo, así como a las comunidades indígenas que los conforman, asentadas en diversos Municipios de las regiones Centro, Norte, Montaña y Costa Chica del estado, aún cuando residan en un lugar distinto al de su origen. Estos municipios son: Acatepec, Ahuacuotzingo, Alcozauca de Guerrero, Atenango del Río, Atlamajalcingo del Monte, Atlixtac, Ayutla de los Libres, Copalillo, Copanatoyac, Cualac, Chilapa de Álvarez, Huamuxtitlán, Igualapa, Malinaltepec, Mártir de Cuilapán, Metlatónoc, Olinalá, Ometepec, Quechultenango, San Luis Acatlán, Tlacoachistlahuaca, Tlacoapa, Tlapa de Comonfort, Xalpatláhuac, Xochistlahuaca, Zapotitlán Tablas y Zitlala, todos con población indígena superior al 40 por ciento de la población total. También cuentan con una presencia indígena importante los municipios de Acapulco de Juárez, Chilpancingo de los Bravo, Huitzuco de los Figueroa, Iguala de la Independencia, Tepecoacuilco de Trujano, Tixtla de Guerrero y Eduardo Neri”.

Sin embargo, para el caso de los que llama “los pueblos y comunidades afromexicanas de Guerrero” sólo hace esta mención genérica sin detallar quiénes son, dónde viven ni aporta dato alguno o criterios que se aplican o aplicarán o aplicarían para definirlos.

El sexto artículo enumera los conceptos nodales de la ley, como autonomía, comunidad indígena, pueblos indígenas, usos y costumbres, autoridades indígenas, lenguas indígenas, territorio indígena, sistemas normativos, discriminación, libre determinación y policía comunitaria; de nuevo, se vuelve a dejar de lado al concepto o definición de los pueblos y las comunidades afromexicanas.

En el segundo capítulo de esta ley, De los Derechos de los Pueblos y las Comunidades Indígenas en el Estado de Guerrero, tampoco se hace mención a los pueblos y comunidades afromexicanas; del mismo modo ocurre en el capítulo tercero: De los Derechos Específicos de los Indígenas; y así, por el resto del documento.

Estas carencias le dan una carácter de ley mocha, discriminatoria, insuficiente e incompleta.

miércoles, 26 de enero de 2011

ENTRE DIPUTADOS TE DISCRIMINEN


Para Áyax, que también es indígena,aunque del mixteco ni del amuzgo sepa que existen

Hace unos meses, el diputado Efraín Ramos Ramírez presentó ante el Congreso del Estado una propuesta para reconvenir a Felipe Calderón porque con la difusión del libro Viaje por la historia de México se cometía discriminación contra la memoria de Vicente Guerrero, y del propio estado de Guerrero, “…porque además de denigrar al general Vicente Guerrero como mulato, cuando en realidad era moreno…”, se le acusa “de golpista”, argumentó. “Moreno es el color de piel de los afrodescendientes –los de antes y los de ahora–, como los mulatos y los zambaigos, y todas las castas cali-descalificadas de infames por tener una gota de sangre africana o negra. Seguro que no todos ellos fueron morenos. Ni todos los mulatos fueron morenos, sí la mayoría. Mulato se nombró a quien descendía de africano y español. Moreno, y no prieto o negro, se utilizó para parecer políticamente correcto”, escribí entonces. En efecto, por ignorancia, el diputado Ramos Ramírez y el Congreso -porque la propuesta fue aprobada- actuaron erróneamente, en apariencia a favor de nosotros, sus representados, los guerrerenses, y en defensa del buen nombre y prestigio de don Vicente.

Pero esa perla de cinco cualilas no es única. Ahora, el 11 de enero de este onceavo año, el Congreso recibió una iniciativa para la aprobación de un “decreto por el que se crea la Procuraduría Social de la población afromestiza del estado de Guerrero”, suscrito por la diputada Hilda Ruth Lorenzo Hernández, según puede leerse en el sitio web del Congreso. Desafortunadamente no hay más información disponible en ese sitio para entender mejor en qué consiste esa propuesta, sobre todo porque algunos medios informativos dijeron algo distinto, sin embargo, esto lo abordaré más adelante. Las primeras preguntas que me surgen y que me gustaría ver respondidas por la diputada son: Cuando dice población afromestiza, ¿a qué o a quiénes se refiere? ¿Qué entiende por afromestizo y qué entiende por afro? ¿En qué parte de la ley o de los ordenamientos legales y similares del estado de Guerrero se contempla a la que ella llama población afromestiza? Como no sé ni cómo comunicarme ni incomunicarme con la diputada, pues su ficha está deshabilitada en ese sitio, intento entender este asunto desde lo que se conoce, es decir, especulo con el espejo de la imaginación para ver si consigo arribar a algún tipo de conocimiento especulativo. Ojalá y Ruth también lea y sepa entender.

En principio, el término “afromestizos” es discriminatorio porque no tiene asidero legal ni tiene objeto concreto sino abstracto y depende de lo que se entienda como “mestizo”, aunque pueda discutirse también lo que significa “africano”; a diferencia del término “afromexicanos”, que sí hace referencia a un territorio, a una serie de leyes y normas, a un legado histórico y cultural, con todo lo cuestionable que pueda ser. Creo que este asunto sobre nosotros, los de la Costa Chica y de ascendencia africana, debe observarse desde dos puntos: el legal y el histórico-cultural. En cuanto al primero, dentro del marco legal mexicano se puede argumentar que los afrodescendientes no están siendo ni son marginados ni excluidos. Y expongo por qué: el artículo segundo de la Constitución mexicana establece que “La nación tiene una composición pluricultural sustentada originalmente en sus pueblos indígenas que son aquellos que descienden de poblaciones que habitaban en el territorio actual del país al iniciarse la colonización y que conservan sus propias instituciones sociales, económicas, culturales y políticas, o parte de ellas”. Según esta definición, Cuajinicuilapa, por ejemplo [y tomo éste por ser el pueblo desde donde escribo], es un pueblo indígena porque sus habitantes, aunque nos digamos y reclamemos negros o morenos o afromexicanos, descendemos también de poblaciones [mixtecos, amuzgos y otras etnias desaparecidas como tales] que habitaban en este territorio cuando comenzó la colonización, porque el proceso de mestizaje entre los indígenas prehispánicos que vivían en estos territorios y los esclavos africanos que fueron traídos por los españoles conquistadores se dio desde entonces y sigue dándose entre ambos; es decir: el mestizaje ha sido y es y será permanente. Respecto a las instituciones sociales, económicas, culturales y políticas que, por economía, llamaremos fundantes, a través de estudios etnográficos, como Cuijla. Esbozo de un pueblo negro, se pueden encontrar parte de ellas. Es decir, se cumplen los requisitos establecidos por la Constitución para ser considerados dentro y, como siempre se pretende con iniciativas como la presentada por la diputada indígena Lorenzo Hernández, se puede o se debe acceder a los recursos de los programas federales, estatales y municipales que se destinan a estos pueblos. Claro, hay que saber argumentar, y por lo que se puede ver, estos diputados no tienen idea de cómo mastica la iguana ni de cómo tuerce la prieta y pelona puerca el puerco rabo. Por ello, proponer la creación de una procuraduría social para los afromestizos huele más a buscarle chamba y acomodo a algunos parientes y amigos que a procurar justicia social a estos grupos supuestamente desprotegidos. Eso parece, claro, y esta apariencia como buena apariencia durará hasta que conozcamos bien a bien en qué consiste esa iniciativa propuesta, en sus menudas letras. Ojalá y esté equivocado y me desmientan.

El otro punto desde donde debe verse el asunto es el de la conciencia, según la Constitución, que señala, en ese mismo artículo: “La conciencia de su identidad indígena deberá ser criterio fundamental para determinar a quienes se aplican las disposiciones sobre pueblos indígenas”. Asumirse indígena, pide la Constitución a los presuntos beneficiarios de esas políticas públicas. Difícil, complicado, casi imposible que entre nuestros pueblos [de la Costa Chica, tanto de Guerrero como de Oaxaca, acoto] exista esa conciencia sobre todo porque las mismas instituciones del estado mexicano y los gobiernos, a lo largo de la historia reciente, los últimos 500 años, han promovido y promueven prácticas discriminatorias contra los indígenas, al grado tal que, socialmente, uno quiere ser todo menos indio, porque sobre este término [hermano del término indígena] pesa una serie de estereotipos, parecidos a los que también han pesado y pesan sobre los afrodescendientes o negros o morenos o mulatos o como quiera llamárseles: son tontos, son violentos, apestan, no saben hablar, son hipócritas, son borrachos, no saben trabajar, son nacos, no saben vestirse, no saben gobernarse… ¡¡¡Pufff!!! Prejuicios y más prejuicios, y súmales los que más te agraden, lector apasionado, que denigrar a negros e indios ha sido un buen deporte.

En contrario, asumirse indígena también puede resultar muy fácil, como hacen muchos grupos que buscan beneficios y no tienen empacho en llamarse indígenas o negros o lo que sea con tal de acceder a recursos económicos, sobre todo si no tienen devolución. Lo que no significa que todos lo hagan, sobre todo cuando están organizados y obedecen a los intereses comunes, de las comunidades. Ejemplos incuestionables de esto último, y que debieran ser modelo para otras organizaciones, ciudadanos y autoridades, son la policía comunitaria y la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias. Para el caso de la identidad afromexicana, asumirse como tal ha sido complicado porque hasta hace menos de cincuenta años poco se conocía y decía del tema. Ahora, incluso puede observarse un activismo constante, como ocurre en el estado de Oaxaca, donde los pro-negrismo están muy avanzados en sus reivindicaciones, aunque todavía no hayan podido involucrar a las comunidades o a la gente, el común, en estas luchas. De igual modo, en estas luchas por asumirse negro o afromestizo o afromexicano también hay oportunistas que aprovechan esos membretes y para los cuales asumirse como tales sólo es asunto de pragmatismo: ¿A quién le dan pan que llore?, preguntan y se responden los optimistas beneficiados. Porque no puede ignorarse que estas cuestiones se han utilizado aprovechando esa bonita institución llamada corrupción e implantada, al parecer, por los conquistadores españoles hace siglos y la que asumimos, sus descendientes, es decir, todos, con más enjundia que estas luchas.

Abordo ahora, lo escrito en un par de medios de comunicación sobre la tal iniciativa, a cargo de la ya mencionada diputada: “Con esa propuesta se pretende la creación de un área que brinde protección y atención a las personas de esa condición racial ubicadas en la región Costa Chica y quienes se quejan sistemáticamente de violaciones a sus derechos.
Será un órgano administrativo desconcentrado por territorio, con autonomía técnica, jerárquica y subordinado por el titular del poder Ejecutivo con el objeto de contribuir a un desarrollo equitativo de las minorías y grupos vulnerables de la entidad.
Dijo que en muchas ocasiones las políticas oficialistas de ‘extraviado alcance’ no han puesto la atención en la población afromestiza porque no puede hablarse, sobre todo, en el estado de Guerrero de una raza negra ‘pura’ o verdaderamente africana, en el más estricto sentido biológico o natural de la palabra.
Negando su existencia, incluso, como grupo diferenciado, además de que su tratamiento por separado sería denigrante y se retornaría al sistema discriminatorio que ‘hoy tanto se combate’.
Comentó que como evidencia de esa situación en el municipio de Cuajinicuilapa, región Costa Grande (sic) existe un pueblo llamado San Nicolás, que es emblemático en la población negra. Una playa llamada Costa de Oro y un cerro denominado ‘Bantú’ ubicado en el mismo municipio.
Expuso que los nativos afromexicanos son constantemente discriminados por su condición racial cuando pertenecen a la misma entidad por lo cual consideró conveniente crear ese organismo que les brinde atención y ayuda de manera directa”. Si lo boletinado por la Agencia IRZA, de donde tomé la cita anterior, fue dicho por la diputada, tendremos que estar de acuerdo en que son puras burradas: no existe ninguna playa en Cuajinicuilapa que se llame Costa de Oro (tan siquiera hubiera dicho de Marfil, pa no desentonar tan feo) ni cerro Bantú (a la mejor iban a escribir Sambú). Y la ignorancia mostrada en el tema es tal que ni siquiera tiene caso entrar a discutir ese pedo de las razas puras, como si habláramos de ganado. En fin, diputada es.

Y al final, de todos modos estas etiquetas conllevan a una práctica falaz y nociva para la organización de nuestros pueblos, los de la Costa Chica: nos dividen, como si en los hechos pudieran separarse Azoyú y Huehuetán, por ejemplo, siendo que ambos existen personas, familias que comparten mucho, que tienen sus orígenes en ambos pueblos. Y a los grupos de poder eso les conviene, que los modos de organización, que las formas organizativas estén controladas para mejor controlarnos. Pensemos en el corporativismo social, que antes era una práctica reservada para los priístas; sin embargo, en estos tiempos de supuesta alternancia hemos visto que también los perredistas y los panistas han retomado esa práctica. En fin, son procesos que tienen que vivir las comunidades, que tienen que experimentar los pueblos, que tienen que pasar los ciudadanos antes de llegar a ser conscientes, porque el crecimiento de la conciencia debe enfrentarse incluso a malos gobernantes, como estos diputados que de la “o” no le conocen ni lo profundo ni le han escudriñado lo redondo.