viernes, 19 de agosto de 2016

CUANDO MORILLO FUE PESCADOR
(2006)



Entrevista con Germán Hernández Camacho, mejor conocido como Morillo. Originario de Cuajinicuilapa, del antiguo barrio de Las Flores, que luego se conoció como Barrio del Gato y ahora se le llama de San Francisco. Fue boxeador y basketbolista, muy reconocido en la zona; peleó, incluso, en Acapulco, donde ganó todas sus peleas. Trabajó en el campo, como cargador y pescador. Ahora es propietario de una cantina, La Coronita, que está en remodelación. Platicamos esta vez sobre su experiencia en el mar, como pescador, rememorando la clásica de Mar Azul: La vida del pescador. Apenas nos sentamos, viene su nieta a decirle que ya está el almuerzo…

GHC: La carne es mala, la debe comer uno cada semana. Hay otras cosas, hay pescado…

EA: Fuiste pescador…
GHC: Claro.

EA: Y ¿cómo es la vida del pescador?
GHC: Los seis días de la semana –dice, recuperando una línea de la canción mentada y hace la finta de beber cerveza, y ríe. Nos reímos.

EA: ¿Dónde fuiste pescador?
GHC: En Corralero. Allí duré quince años como pescador. Pescaba guachinango, a cuerda, a cincuenta metros, no… perdón… brazadas. Le poníamos calamar de carnada, calamar chiquito, asinita –y hace una seña con dos dedos, con la medida de un jeme–; ése lo traían de Acapulco. Cuando no hay o se acaba lo agarra allá dentro uno con cuchara, en el mar, en el agua. El calamar se aboya con la lámpara y sube en montón hacia la lancha, y ya lo agarra uno.

EA: ¿Y cómo saben dónde encontrar los bancos de guachinango?
GHC: En un cerro; el guachinango siempre habita en los pedregales. Y uno ya tiene marcas. Se marca uno de allá de los árboles. Desde adentro del mar marca uno, mira uno hacia la orilla –y extiende los brazos y la vista, largos ambos–, a los cerros de la orilla; desde el mar los ves, porque el mar es más alto que los cerros. Como desde tres o cuatro kilómetros, ves un árbol, ves la medida y ya te ubicas. “Aquí es”, y ya, avientas el grampín…

EA: ¿El grampín? ¿Qué es un grampín?
GHC: Una araña de varilla, de fierro, que se traba en las piedras. Sacaba uno guachinango y pargo. Al pargo le echa uno guachinango chiquito vivo, y con eso lo sacas. Andan por el mismo lugar, el guachinango y el pargo viven juntos en los pedregales, en los cerros.

EA: ¿Y cómo sabe uno que son cerros?
GHC: Porque te desvías tantito pa’ allá y ya no sientes la cuerda. Como ahorita, aquí es cerro, y te vas para allá donde ya no es cerro y ya está una profundidad, una gran profundidad –dice y gesticula, un tanto impaciente porque no entiendo su explicación. Le cambio el tema.

EA: ¿Y hacías dinero?
GHC: Claro. Nada más que no tiene uno nunca porque se los bebe. El gran pico que tengo. ¿Que no ya lo dice la canción de Mar Azul?: comenzar por el domingo/ los seis días de la semana. Y luego, esperando al compañero/ para seguir parrandeando.

EA: ¿A qué horas pescabas?
GHC: A cualquier hora, pero es mejor en la noche. Lleva uno agua y comida, refresco. A veces un tequila para el frío. Somos dos o tres, y hasta cuatro pescadores, más no se puede porque se enredan las cuerdas. Cada quien va marcando su pesca. Llegas a sacar hasta tus cien quilos, ciento cincuenta, cuando las cosas están bien. A veces hay rachas en que llegan los guachinangos grandes, de a dos quilos; entonces sacas más mucho. Aunque vale más el de orden porque tiene más salida, ése cabe en un plato; aquellos grandes, los debes de filetear para venderlos. Cuando ya vienes de pescar, le sacas la tripa. Luego, en la playa, se lava con una agua limpia, se le lava la sanguaza. Después se enyela.

EA: ¿Dónde lo venden?
GHC: Ese pescado se lleva a Acapulco. El que se saca en la laguna, ése lo compran las gaviotas, las bandejeras que andan por allí, las que compran lisa. La lisa y otros pescados se sacan con tarraya. Y ellas lo revenden; no compran guachinango porque es caro.

EA: ¿Y porqué dejaste la pesquería?
GHC: Yo tuve un lancha con un motor de 55 caballos de fuerza, un Yamaha. Lo vendí cuando me vine, vendí todo. Bueno, la mujer vendió todo. Nos dejamos y vendió todo. Como me enfermé, tuve un accidente en el mar, me voltié, quebré una lancha, la hice pedazos, me cayó en la columna.

Eso fue en las reventazones. Me cayó un tumbo encima: ya vez cómo es el mar de cabrón, cómo están las olas en las reventazones, en la orilla. Iba yo pa’ dentro del mar, me dijo mi chalán “vámonos” y yo me apendejé, jalé mi motor; cuando vi el tumbo, tan grande como ese palo de mango, le saqué la vuelta, pero no… ¡qué le iba a poder! Y échosela de frente, lo partí al tumbo y se llenó la lancha de agua, y luego venía otro tumbo más alto; en ese tiempo mi chalán ya estaba en la playa, se había dejado caer, iba yo solo. Ya no me podía regresar, los chalanes se pueden tirar al agua; el dueño no, ése se tiene que quedar al último, a ver si salva su lancha, ni modo que ya te vas a tirar.

Ya la lancha no podía, nomás una bujía venía trabajando, y llena la lancha de agua. Al último vi que venía otro tumbo y dije: “No, este tumbo sí me mata, me voy a dejar caer”. Déjome caer y que repunto, así, y vi lo blanco que venía en el alto y era la lancha. Me cayó encima una tabla, me desvió la columna. Por eso fallo para caminar. Y ya, se acabó la vida del pescador.

EA: Pero sigues haciendo tarrayas, ¿no?
GHC: Sí, eso sí. Me hago una en un mes, y la vendo. Cada malla de tarraya lleva su mallero, asegún la quiera el cliente, para pescar en la laguna la carpa, la lisa, cualquier pescado. De ancho tiene sus cuatro o cinco metros; lo mismo de largo. Y la vendo según el cliente, el dinero que traiga. No es tan sencillo, es un quebradero de cabeza; se acaban los pulmones, la vista.

EA: ¿Te gusta comer pescado?
GHC: Me gusta la gallina, frita o en caldo, más que el guachinango, me gusta el plátano; esos, de agua salada. De agua dulce me gusta la mojarra prieta.
Sí, fui cargador de maíz, ajonjolí y copra, aquí en la bodega de Conasupo. Pero se acabó la buena temporada, vino la mala y me quedé sin trabajo. Por eso me fui a Corralero, me fui con la mujer; ella es de allá… A veces jala más la vaca que el toro –y se ríe, nos reímos.
Ahora soy cantinero... de La Coronita.

–Y reímos.

jueves, 11 de febrero de 2016

Los Diablos criollos, esa sagrada hermandad secreta

Eduardo Añorve
Cuajinicuilapa de Santamaría, Gro.
11 de febrero de 2016

la verdad de un mito no está nunca garantizada
y no debe ser necesariamente ‘creída’
Walter Burkert


Ensayo una vez más un acercamiento al baile de los Diablos criollos, primordial y complejo, inagotable y en crecimiento siempre, ajusto mi mirada de este rito y sus variantes, que se practican entre nosotros, en esta mínima zona de africanía y negritud heredadas, cuyo territorio va del río Quetzala (en Guerrero) hasta el río de la Arena (en Oaxaca) y sus riberas, en la zona meramente costera de lo que conocemos como Costa Chica, en esta sabana que los castellanos de hace cinco siglos utilizaron para criar ganado, trayendo para ello cien familias negras, como esclavos, provenientes de esa entelequia que llamamos África, concretamente de las culturas yoruba y bantú-conga.

Leo a Burkert y algunas ideas en mi mente, que se condensaron y afinaron en mi última visita a Santiago Tapextla, encuentran eco en algunas palabras que él escribió sobre el rito y el mito en la religión griega. Desde hace tiempo he pensado que entre nosotros se he olvidado el mito detrás del baile de los Diablos (y del Toro de Petate y los Vaqueros, pero éste es otro tema) y solamente nos queda el rito (y sus variantes, insisto, las que ahora, en 2016, oscilan entre la tradición y el floclore). Lo que vemos, es de lo que podemos hablar. Y lo que vemos debe ayudarnos a entender o pensar, a preguntarnos por lo que animaba el rito. Ni siquiera conocemos relatos del cómo y el cuándo y el por qué del baile de los Diablos, pero sí tenemos lo que se ve, el rito, los ritos.

Que son una tradición primordial, que tiene siglos entre nosotros, puede verse en el uso magistral que algunos músicos hacen de ese prodigioso instrumento que es el bote, sofisticado y misterioso, sordo y profundo, y en el bote mismo, como instrumento, como creación de la inteligencia y la pasión; y en la elemental charrasca, ladina o argentina; y en el propio baile, durante el cual los bailantes acomodan el lomo para propiciar tal vez que alguna fuerza baje y los habite; y los habita, como ocurre en las ocasiones en que los bailantes se sumergen en el ritmo y puede vérseles agacharse y saltar muy alto (un metro, por ejemplo, como hacían los de El Quizá de principios de los años noventa 90 del siglo XX), proeza que realizan una y otra vez durante los tres días que duran los ritos de culto a los antepasados muertos. El puro salto en un solo ser ya es una demostración de que algo excepcional está ocurriendo.





Procurando ver qué grupo ejecuta, a mi parecer, el baile de los Diablos de manera más tradicional llegué a la conclusión de que el de Tapextla es probablemente el que mejor conserva las formas rituales de hace décadas. Allí todavía el individuo no está por encima del grupo, allí los individuos se acogen a las reglas que el grupo, la hermandad, impone para dar cohesión y mantener el orden de esa familia. Son una familia: uno de los primeros actos que hacen los encargados de organizar el baile es pedir permiso a los padres de los muchachos menores de edad que quieren participar, diciéndoles que esos días él dejará de ser su hijo para convertirse en hijos de la mama (la Minga) y el papa (el Terrón Pancho o el Diablo Viejo, depende de quien salga o se vista). A los bailantes mayores de 18 años se les advierte lo mismo: esos días no serán hijos de sus padres de verdad, sino que sus padres de verdad serán la mama y el papa que ordenan el grupo. Se les apercibe también de que en ese lapso quienes los corregirán serán los chicotes de mama y papa, y que si ven que a sus hijos (que de momento no son sus hijos) les pegan, no tienen que meterse a defenderlos ni decir nada, tienen que aceptar que la Minga y el Terrón Pacho serán los que les pondrán rienda esos tres días.

Incluso, la propia autoridad del pueblo sabe y conoce que así son esas cosas, y colabora, claro está. Hoy en día, la mama y el papa prefieren en sus filas a mayores de 18 años para que bailen, porque si tomaron la decisión de participar, van a aguantarse y no estarán sujetos a que los padres reales intervengan o los llamen ante alguna autoridad en caso de que los castiguen. Antes no había tanta congoja con la edad de los muchachos porque se daba por sentado que todo mundo aceptaba estas reglas. Otro acción preparativa que realizan los en cabeza es avisar a la autoridad del pueblo y pedirle las llaves de la cárcel, porque en esos tres días quienes mandan en el pueblo son ellos. Así, si algún diablo no obedece las órdenes o desacata la disciplina o deja de asistir uno de los días a bailar, se le encarcela y se le echa llave a la puerta, y ese diablo permanecerá preso durante el tiempo que dure el rito.

Porque la palabra y el criterio de los nuevos nana y tata de los Diablos son inapelables. Si uno no se forma en la fila cuando le toca, le tocan dos o tres chicotazos; si uno agarra algo que no le toca (por ejemplo, tamales, arroz con leche, calabaza o cualquier alimento de la ofrenda), chicotazos; si uno ya se cansó y no baila con enjundia, chicotazos; si uno le responde a la mama o al papa, chicotazos; si uno se quita la máscara cuando baila o delante de la gente, chicotazos (aunque en los últimos años esta prohibición se ha flexibilizado); si uno se equivoca al bailar, chicotazos; si uno no obedece la orden de la mama y del papa, chicotazos; si uno les miente, chicotazos; si alguien revela la identidad de la mama o del papa, chicotazos; y así. El castigo es una forma de mantener el orden, el precario y ancestral cosmos del baile de los Diablos. Y vertiginoso, también, ese cosmos. La misma gente del pueblo acepta esa autoridad, incluso en el caso en que se burlen de ellos, como ocurre cuando se les hacen versos/coplas donde los tildan de burros viejos.

Es una disciplina que tiene mucho de militar, la aplicada por la mama y el papa: hay un mando centralizado en dos personas o tres personas (personajes) que en esos días asumen la representación del núcleo familiar y del núcleo social, legal y legítimamente, además de la del propio grupo. Y a quienes se les respeta. De esta hermandad (de unos 20 miembros que se alienan en dos o tres y hasta cuatro filas, según el espacio que tengan para bailar) son excluidos quienes no están dispuestos a aceptar ser mandados de acuerdo al interés del grupo, anteponiendo los intereses de éste y subsumiendo los propios; aunque muchos se excluyen y no se interesan en ser bailantes sino en espectadores. La disciplina no puede relajarse, excepto que aquéllos lo permitan. Y aunque pudiera parecer excesivo el trato que reciben quienes infringen las reglas, los muchachos siempre están con ganas de ser incluidos, pero no pueden ser aceptados todos, sino sólo los electos.



Es un grupo cerrado, y así aparece ante los demás, ante quienes los ven y los siguen por horas en tanto recorren las casas de quienes desean que honren a sus muertos con el baile y los versos que suelen improvisar para el casero o la casera, de corte satírico-burlesco (Ya se van los Diablos,/ ya se van felices/ en el burro viejo/ del señor Ulises o Ya se van los Diablos,/ se van muy feliz/ en la burra vieja/ de doña Beatriz). El pago es la ofrenda de los altares o dinero (20, 30 pesos, a lo sumo) o, a veces, bebidas alcohólicas. Este año, por ejemplo, uno de los diablos convenció al portador de las bebidas que le diera un trago de aguardiente, se lo bebió furtivamente, pero la mama y el papa se dieron cuenta y lo hicieron beberse una media (botella de 335 ml, aproximadamente) de un trago, y luego otra, hasta terminar totalmente borracho, en tanto era recriminado por adelantarse, por romper la regla (¿Querías beber? ¡Ahora te la acabas! ¡Para que se te quite lo perro, para que no andes más de jamba’o!). Y el infractor tuvo que pedir perdón y jurar que no lo volvería a hacer. El portador de las bebidas también fue castigado a chicotazos. La mama y el papa son guardianes inflexibles de este orden, su orden, pues.

A los castigados suele dolerles el castigo, pero los demás diablos se ríen y se burlan de ellos y aplauden los chicotazos y piden que les asesten otros más, y el castigado aguanta de pie y en su lugar la chinga, y al final nadie guarda rencor. De hecho, nadie cuestiona los castigos, nadie cuestiona su justicia, nadie cuestiona la autoridad de la nana y el tata de tres días, excepto que quiera exponerse a ser castigado. Así, los diablos tienen que pedir permiso para ausentarse de la fila (por ir a mear, etc.), y siempre deben tener una causa que aducir para solicitar permiso. Y si les niegan el permiso, lo aceptan de buen modo, o no muestran su disgusto, en caso de que lo tengan.

Uno de los organizadores del baile, el principal, en Tapextla, padre de familia, de unos 40 años, me contaba que ni a él lo respetaban la mama y el papa una vez que se ponían las vestimentas y la máscaras y comenzaba el ritual. Pero no se arrepentía de ello, a pesar de que en algún momento ya le dolía el lomo de tantos chicotazos: estaba esperando con ansiedad el siguiente año para volver a salir de diablo, o de Minga o como músico. Claro que tampoco los músicos escapan a estas prohibiciones y castigos. Y si no te gusta, ni te arrimes, dicen la nana y el tata.

En las casas de Tapextla uno puede ver cómo los niños de tres años en adelante ya andan brincando, pidiendo que les hagan las máscaras y que los vistan de diablos. Algunos se pegan a las filas de los Diablos grandes en algún momento, consentidos por las familias; otros hacen sus pequeños grupos de diablitos en su casa o en su barrio, con máscaras rústicas y elementales que ellos mismos elaboran con ayuda de la mamá y hasta del papá. Se preparan, pues, para ingresar al grupo ritual cuando sea su tiempo.






Walter Burkert escribe, en Religión griega. Arcaica y clásica: “El ‘rito’, visto desde el exterior, es un programa de acciones demostrativas –fijado según el tipo de ejecución y a menudo según el período– y es ‘sagrado’ en cuanto que cada omisión o desviación suscita gran miedo y es causa de sanciones. Al ser comunicación e impronta social al mismo tiempo, el rito crea y asegura la solidaridad del grupo cerrado; en tal función, ha acompañado las formas de la convivencia humana desde los tiempos primordiales”.

No dudo que el baile de los Diablos de Santiago Tapextla sea un rito sagrado, ni que el mito todavía muestre algunos jirones de su telar.

lunes, 1 de febrero de 2016

Autoridades municipales de Cuajinicuilapa, entre los beneficiados por laudos laborales

** 75 demandantes del Ayuntamiento “trabajaron” en el primer gobierno del ahora presidente García Cisneros
Eduardo Añorve
Cuajinicuilapa de Santamaría, Gro.
1 de febrero de 2016

 
 El presidente y la síndica. El erario como botín. Fotografía: Eduardo Añorve (archivo).

Un ciudadano de esta cabecera municipal asegura, contundente, que el presidente de Cuajinicuilapa “no tiene cara para andarse quejando, muchas de esas demandas de las que se queja son de su gente”.
Esto que este ciudadano dice a este reportero es una verdad que es muy conocida en esta cabecera municipal, y así lo corroboran testimonios e información recogida.
Incluso, hace menos de diez días se reunió un grupo de querellantes que han demandado al Ayuntamiento de Cuajinicuilapa en diferentes periodos, entre los que se encontraban algunos servidores y funcionarios públicos; allí no faltaron los reclamos de una definición: o quieren el empleo o quieren el laudo laboral; sin embargo, no hubo tal definición, “ninguno quiso dejar de mamar las dos chiches”, como resumió un testigo.
Por otro lado, el licenciado Constantino García Cisneros se ha quejado constantemente en los medios de comunicación de que su administración está acotada por muchos casos de demandas laborales contra el Ayuntamiento interpuestas en distintas épocas, tantas y algunas tan desmesuradas que en estos días suman unos 220 millones de pesos los que se adeudan.
También ha dicho en público que por ese motivo el tan prometido progreso y el tan vociferado desarrollo de Cuajinicuilapa está en riesgo, pues se tienen que destinar recursos públicos, o desviarlos, para un fin que originalmente no se pensó: pagar los montos de las demandas laborales perdidas.

DEMANDAS LABORALES DUDOSAS, DE PRIISTAS QUE TRABAJARON CON GARCÍA CISNEROS
Apenas la semana pasada le descontaron a las finanzas del municipio de Cuajinicuilapa 400 mil pesos del llamado gasto corriente, por un laudo laboral que perdió el Ayuntamiento y que viene desde 1998, de antes de que Constantino García fuera presidente por primera vez (1999-2002) también por el Partido Revolucionario Institucional.
Es decir, que durante su gobierno el presidente de Cuajinicuilapa (abogado de profesión, según presume) no actuó con eficacia para impedir que esa demanda se alargara, permitiendo que ese proceso se complicara y ahora el monto inicial se haya multiplicado.
Del periodo del presidente García Cisneros, un grupo de 75 trabajadores (y algunos que no le eran o no lo parecían, miembros del grupo político al que él pertenecía, el encabezado por “el licenciado” Andrés Cruz Castro, padre político putativo suyo) demandó al Ayuntamiento por motivos presuntamente laborales.
De acuerdo con especialistas en la materia, el problema es que los presidentes municipales en turno, de la mayoría de los ayuntamientos, en vez de llegar a arreglos con los demandantes, prefieren alargar los juicios y se van a amparo, por lo que cuando los casos se resuelven a favor de los trabajadores, las cantidades se duplican o triplican por los salarios caídos, como en el caso de Cuajinicuilapa.

FUNCIONARIOS PÚBLICOS: ENEMIGOS DEL ERARIO
 


 El secretario particular. Las dos tortas. Fotografía: Eduardo Añorve (archivo).

Actualmente, varios de los trabajadores que demandaron al Ayuntamiento son parte del gobierno del mismo, como la síndica procuradora Josefa Villarreal Baños, el secretario particular del presidente García Cisneros, Elías  Damián Rodríguez, el director de Gobernación, Fidel Martínez Gómez, Eduardo Román Salinas, Gonzalo Mariche Calleja, Humberto Martínez Sánchez, Honorio Colón Guillén, David Margarito Cruz Jiménez y María Luz Gazga o María de la Luz Gazga.
Otros demandantes, pertenecientes a este grupo, y que después de ser despedidos y demandar en 2003 han vuelto a trabajar al servicio del Ayuntamiento en otros periodos son: Valentín Eleucadio Agustiniano Montalván, Alejandro González Saligán, Juvenal Arellanes Bracamontes, Uriel Cenobio Cruz Martínez, Patricio Cruz Prudente y Joaquín Quirino Cruz Jiménez, varios de ellos familiares del expresidente Andrés Cruz Castro.

OTROS DEMANDANTES
Y hay otros demandantes del mismo grupo que también ganaron una querella al Ayuntamiento y que serán indemnizados, y son, entre otros más: E. Catalina Fuentes Quevedo, Minerva Arellanes Sugía, Santiago Morales Valentín, Eneyda Aguirre Mariche, Nelly Luz Abigail Torres González e Inocente Arroyo Martínez, algunos de los cuales no han trabajado a su servicio.
Se habla también de cuatro presuntos trabajadores de Acapulco, que cuidaban su casa en el puerto y trabajaban al servicio del “licenciado Andrés”, quienes tendrán ahora como recompensa sumas elevadas.
Por otro lado, durante el periodo de los perredistas Vicente Cortés Rodríguez, presidente, y Zeferino Torreblanca Galindo, gobernador, se interpusieron numerosas demandas, y otras más al concluir su administración, algunas de las cuales han sido ganadas y pagadas, en tanto que otras han sido ganadas por los demandantes pero todavía están por ser pagadas por el Ayuntamiento.
Esta información es manejada con hermetismo, pero se conocen algunos datos relacionados con los 220 millones a los que se refiere el presidente Constantino García: por una sola demanda laboral, de un total de 53 que acumuló de 2003 a 2013, le están requiriendo 97 millones 368 mil 431 pesos, bajo el expediente 15/2009; una segunda demanda, la 955/2009, es por la cantidad de 4 millones 339 mil pesos.
También enfrenta un embargo de 12 millones 16 mil 772 pesos, bajo el expediente laboral 93/2008.
Curiosamente, el autodenominado presidente de los pobres y los negros se queja de lo mismo que en su momento se quejó el también autodenominado presidente de los pobres y los negros, el expresidente Yrineo Loya Flores: que heredaron laudos laborales contrarios, el pretexto idóneo para que las obras escasearan, en el caso del último.

miércoles, 27 de enero de 2016

Cerrado, “museo” del Ayuntamiento de Cuajinicuilapa

** Fue creado con brío y fast track “para valorar a nuestros artistas culturales”
Eduardo Añorve
Cuajinicuilapa de Santamaría, Gro.
27 de enero de 2016


El “museo” del Ayuntamiento, llamarada de petate. Poca importancia para valorar a creadores locales. Fotografía: Eduardo Añorve.


El flamante, por nuevo, “museo” del Ayuntamiento de Cuajinicuilapa está cerrado desde hace más de un mes, después de la “exitosa” muestra de pintura de Aydé Rodríguez, dentro de las actividades de la que llamaron feria Afro Cuaji 2015, y parece que el eufórico impulso que lo creó ya perdió fuerza.

En la inauguración de ésa, la primera y única muestra, el 31 de octubre de 2015, el director de Cultura, Gelasio Molina Rodríguez, declaró: “En eso estamos enfocados en la dirección de Cultura hoy en día, valorar a nuestros artistas culturales, y creo que vamos empezando bien, tenemos grandes proyectos...”.


Pero el empiezo se quedó en comienzo, pues a pesar de haber transcurrido más de un mes la dirección de Cultura no da señales de continuar con eso que llamó valorar a nuestros artistas culturales.


Incluso, en el área de cultura hay una profusión de actividades realizadas por varias instancias del mismo Ayuntamiento, como cursos de danza, manualidades, pintura y zumba en la casa del PRI, mini cursos de un día pintura para niños en la casa de la cultura, un curso de artes plásticas (que incluye dibujo y pintura, así como escultura en arena y plastilina), a iniciativa de la regidora de Turismo y Juventud, que pretende durar seis meses.


En el museo de las culturas afromestizas Vicente Guerrero Saldaña, la regidora de Participación de la Mujer impulsa lecturas de poemas de poetas locales, en tanto que el director de Cultura se dedica a viajar a otros municipios y estados con su grupo de música, Kelele, para representar a Cuajinicuilapa.


Así, este proyecto que nació con tanto brío y éxito (a decir de las autoridades) y que incluso los llevó a “crear” este “museo” en un dos por tres cayó en una barranca de la que no saldrá fácilmente.


Y ello no ha de ser por falta de creadores en el municipio, quienes podrían exponer en ese espacio, como en el caso de Víctor Paz, quien está a cargo del taller de artes plásticas que durará seis meses (será el Ayuntamiento quien se haga cargo de pagar su salario) y quien tiene suficiente material para hacerlo.


Tal vez la causa sea la misma que el director de Cultura atribuyó a Ayuntamientos anteriores: “Yo, en lo personal, espero que este esfuerzo se valore, porque desafortunadamente la dirección de Cultura ha sido de las más olvidadas porque se le ha dado poca importancia, casi siempre se utiliza para colocar al compadre, al amigo o pagar algo político”.

De la condena desde el púlpito laico y otros pecados mundanos

LA ESQUINA DE XIPE
Eduardo Añorve

Soy lector asiduo de El Faro de la Costa Chica desde su fundación porque coincido con las palabras que alguna vez le escuché a su subdirectora: es un referente obligado para informarse de lo que pasa en la región. Aclaro que desde que fui despedido dejé de leerlo y sólo paso la vista por encima hasta que encuentro algún artículo o nota que me interesen, hecho que ocurre de vez en cuando. El lunes pasado leí por encima su editorial y me dejó anonado la diabólica beligerancia utilizada para enjuiciar a la iglesia católica, la pobreza de los argumentos presentados y las falacias o falsedades de alguno de estos para justificar esa reprobación, sobre todo porque su actuar no coincide: utilizan un rasero para medir a los otros y otro para medirse a sí. Así que puse a leerlo totalmente para tener una opinión más puntual, la que ahora comparto.

Lo primero que me parece repugnante es el uso de una tribuna aparentemente laica y liberal para impartir un rancio catecismo a los lectores, repugnante e hipócrita, pues. Porque El Faro se maneja como un medio informativo laico... y ético. “El periodista de El Faro de la Costa Chica debe asumir el compromiso de informar con rigor profesional y por lo tanto no puede estar sometido a ninguna disciplina ideológica, partidista o de grupo, que coarte su objetividad y credibilidad”, presume, en lo que llama “Código de ética”.

No puede estar sometido a ninguna disciplina ideológica... o de grupo, repito sus palabras. Que están sometidos a una doctrina ideológica lo prueba el hecho de que sus argumentos se fundan en un libro cuya pertinencia ética tiende a cero, pues es de orden religioso y no filosófico, como debe ser, en expresiones como: “La mies está lista, dijo Jesús. Pedidle al señor de la mies que mande a sus obreros”; “‘Instruye al niño en su camino, y aun cuando sea viejo, no se apartará de él’, se cita en el libro de Proverbios”; o “Los homicidas y delincuentes deben saber que hay un camino hacia la redención. Jesús es el camino, la verdad y la vida. Pero nadie puede convertirse a Cristo o ser un discípulo de él, sin conocerlo”.

Y ese velo religioso contamina la mirada que ofrece ese editorial sobre la realidad mundana, pues aunque por un lado apela a la racionalidad para explicarla, por otro, al enmarcarla dentro de una ideología religiosa (como el concepto de pecado) la tergiversa, la deforma y la pervierte, pervirtiendo de origen el dictamen y posteriormente la propuesta para trascenderla o remediarla: “...la descomposición social que está llevando a muchos a delinquir, tiene mucho que ver con situaciones económicas y políticas”, afirman con certeza, pero fallan cuando proponen la falta de catecismo (pobre evangelización de las masas) como causa de esa descomposición social: “...pero también con la degradación de la mente y el corazón humanos, producto de una pobre evangelización de las masas, que obviamente están actuando sin guía y sin pastor, siguiendo al dios dinero”. Incluso, si fueran estrictos o puntuales, no utilizarían expresiones como “dios dinero” pues admiten con ello que el dios que preconizan no es único y verdadero sino que coexiste con otros, como el “dios dinero”, claro.

Otro tema polémico es la sobada falacia de que no hay valores (o principios) entre los pobres: “Los niños y jóvenes que carecen de oportunidades de desarrollo, tarde o temprano entran en rebelión, primero con sus padres, y luego ante el resto de las autoridades. Y una persona que está en rebelión es capaz de muchas cosas, porque no tiene principios que los sujeten a la familia y al resto del esquema de gobierno”. También se notan determinismo y desprecio: los pobres siempre delinquen. Falso, como una moneda de 30 dinares. Y termina delinquiendo porque no tiene principios que lo sujeten... pero si pertenece a una familia, al ser la familia un ente social, la familia tiene principios o valores, y en consecuencia también los tiene el individuo “rebelde” que delinque. El problema no son los valores, pues nunca cambian, son universales; el problema es cómo se jerarquizan en situaciones concretas, es decir, estamos moralmente obligados a respetar la vida de las personas, a no matar (como dicen también su libro), excepto cuando esté en riesgo nuestra propia vida, en este caso la supervivencia toma el lugar del respeto a la vida, es decir, sólo cambian de posición.
Pero lo que nos sujeta a la familia y a la estructura social no sólo son los valores, también es la ley, el sistema de derecho, no el pecado o la obediencia a los religiosos ilustrados, de la iglesia que sean. “Lo grave es que es en las familias donde se tolera, en primera instancia, el delito. Y hasta lo presumen. De algún modo esta sociedad se acostumbró a convivir con el pecado, en todas sus formas, y se ha vuelto tolerante. Más aún, complaciente. Muchos pecados ya no le llamamos como tal. Por ejemplo, el alcoholismo pasó a ser una ‘enfermedad’, y apenas hace unos meses se estaba promoviendo el aborto como un ‘derecho’”, apuntan.

¿Las familias toleran el delito?, pregunto, ¿sus familias presumen el delito?, ¿sus familias se acostumbraron a convivir con el pecado? ¡Santos diablos! Como le gusta decir a la subdirectora (cuyo azufre hiede en el trasfondo de estas opiniones), a confesión de parte, relevo de pruebas. Además, según la ciencia y el derecho, y la experiencia social de siglos, el alcoholismo no es un pecado sino una enfermedad. Lo mismo con el derecho al aborto, aunque aquí sí proceden más tramposamente: se usa un término absoluto para referirse a un derecho particular. La ley se refiere a que la interrupción legal del embarazo o aborto no se considerará un delito sólo bajo ciertas condiciones; repito: no se considerará delito; la ley no dice que el aborto es un derecho.

El aborto podrá proceder cuando se produzca embarazo como resultado de una violación, cuando se produzca de manera culposa o por imprudencia, cuando la vida de la mujer está en peligro como consecuencia del embarazo, cuando el feto o producto tenga graves malformaciones, cuando de continuar con el embarazo se podrían provocar daños a la salud de la mujer, cuando el embarazo se produce por una inseminación artificial no consentida, cuando la mujer está en una situación de pobreza y tiene al menos tres hijos. Y, una condición ineludible: cuando la mujer se encuentra en las primeras 12 semanas de embarazo. Es decir, por ningún lado se establece que el aborto es un derecho, como asegura el editorial de El Faro de la Costa Chica.

Al final del texto, su juicio perverso se manifiesta: van contra la iglesia: “La iglesia en todas sus denominaciones ha fallado en la enseñanza del perdón y el arrepentimiento. Los homicidas y delincuentes deben saber que hay un camino hacia la redención. Jesús es el camino, la verdad y la vida. Pero nadie puede convertirse a Cristo o ser un discípulo de él, sin conocerlo”. Y no sólo ello, también confunden el derecho con la moralina religiosa: los homicidas y delincuentes deben saber que hay castigo a sus delitos, (otra cosa es la impunidad y la corrupción del sistema de justicia), los homicidas y delincuentes deben saber que sus delitos son inmorales, que son hechos de maldad, y que su redención no se limita sólo al perdón de sus pecados ni al arrepentimiento, sino que tienen que ser juzgados por un sistema de derecho y en caso de ser culpables, serán recluidos, encarcelados o lo que dispongan los juzgadores. Ése es el deber ser, no la moralina bíblica.

Si Jesús es el camino, la verdad y la vida, eso está bien para quien lo crea, pero ello no obliga a quien no lo crea a creerlo, ni siquiera a aceptarlo. Que quien quiera se convierta a Cristo, qué bien si es su elección, incluso para homicidas y delincuentes... [Inevitablemente pienso en Job, quien participa de la muerte de su familia y al final lo recompensan], pero el perdón y el arrepentimiento no pueden sustituir a la justicia. Pero como bien apuntan, no basta con predicar: “esta tarea, sin embargo, no debe hacerse desde el púlpito solamente, sino en las calles, en las familias, en los barrios y colonias”; es decir, no basta con predicar desde un editorial, pues. Bueno, ¿o cómo entiende uno esa necedad que tiene, de asumirse como conciencia religiosa de la Costa Chica, gente que de moral no conoce ni la ‘o’?, ¿no les basta con ser la voz de los poderosos?, ¿o, ya de perdida, “el primer sitio online de la Costa Chica”? Bueno, la ambición es un pecado, ¿no?

lunes, 25 de enero de 2016

Falleció el Donny Mayor, Andrés, en Ometepec

Eduardo Añorve
Ometepec, Gro.
25 de enero de 2016


 
Don Andrés, el Donny Mayor. Fotografía: Internet.

“De esos hombres poco nacen”, debe ser la leyenda que se escriba en la tumba de Andrés Ortiz Guzmán, también conocido como El Donny Mayor.

Andrés Ortiz Guzmán nació el 5 de julio de 1961 en Piedra Ancha, municipio de Ometepec, pero vivió gran parte de su vida en La Libertad, en el mismo municipio.


Con su hermano Félix crearon el mítico conjunto de música criolla de la Costa Chica Los Donny’s, el que por mucho tiempo ha interpretado y compuesto corridos, cumbias, chilenas, baladas y boleros.


Los Donny’s (de Guerrero) fue uno de los grupos con mayor relevancia social en la Costa Chica y en Guerrero; incluso a nivel nacional alternaron con grupos de prestigio, sin menoscabo de su música ni de su oficio.


Con el liderazgo de Andrés el conjunto escaló a escenarios incluso internacionales y apareció en diversos programas musicales en televisión y radio con gran rating.
Estos hermanos trabajaron juntos hasta hace unos 5 o 6 años en que Félix decidió abandonar el grupo, de acuerdo con familiares de Andrés, sobre todo por desacuerdos en cómo administrarlo.


Posteriormente Félix y sus hijos crearían el conjunto El Donny y sus Juniors, en tanto que Andrés continuó con el membrete de Los Donny’s de Guerrero, sumando también a hijos suyos.


En su primera época, la más relevante, el habla criolla o mocha, el "estilo huehueteco" de interpretación del corrido, la espontaneidad, lo auténtico, el desparpajo, el disfrute de los propios músicos, la humildad y la antisolemnidad fueron sello del grupo.


Andrés Ortiz tocaba la guitarra, el teclado y hacía la primera voz, además de dirigir el conjunto y de componer algunos corridos, boleros y cumbias, como El fuego de un amor (Chejuita).


La Mula Bronca, Eloy Torralba, Zótico Ruiz, El Paso de la Canoa, Pedro El Chicharrón, Pedro Torres, La Gallinita, El Coyote de Cuaji, Buenos Aires y Chico Petatán son algunos de los corridos más conocidos, bailados y escuchados de Los Donny’s.


La madrugada del pasado sábado 23 de enero, en la ciudad de Ometepec, falleció don Andrés, después de padecer por casi dos años cáncer de estómago.


Falleció Andrés Ortiz Guzmán, el también llamado Donny Mayor; sus hijos Fermín, Ricardo, Raymundo, Luis Alberto y Fredi, quienes forman parte del grupo, continuarán difundiendo su música.


Ya se fue, ya dejó su huella: él ha sido y será uno de los héroes del panteón de la cultura afroindia de la Costa Chica de Guerrero y Oaxaca. Que nos dé consuelo su memoria –como dijo el Archipreste.


El domingo 24 de enero por la tarde, los restos de Andrés Ortíz Guzmán fueron sepultados en el panteón de Ometepec, donde vivió los últimos años de su vida.

martes, 19 de enero de 2016

Cuajinicuilapa: los cien días del gobierno municipal

Eduardo Añorve
Cuajinicuilapa de Santamaría, Gro.
16 de diciembre de 2016


 
 Constantino García. Demagogia y proselitismo. Fotografía: Eduardo Añorve (archivo)

Por alguna inercia demagógica, el gobierno municipal de Cuajinicuilapa, a través del presidente priista Constantino García Cisneros, hizo una evaluación de su administración cumplidos 100 días después de haber tomado formalmente el poder, porque no hay una razón fundada en hacer una evaluación abierta precisamente a los cien días.
Obviamente, el presidente de Cuajinicuilapa fue optimista en su evaluación pública, aparecida en El Faro de la Costa Chica, y evitó hablar de temas torales como la inseguridad y la violencia, de la presencia de familias en la administración, de todos los compromisos incumplidos, etc.

CABILDO ABIERTO VS AUDIENCIAS PÚBLICAS
El primer día de su gobierno, el 1 de octubre de 2015, García Cisneros anunció que convocaría a una sesión de cabildo abierta a los ciudadanos, con el objetivo de ponerse de cara ante la población.
“Yo no me voy a andar ocultando, quien quiera reclamarme algo que lo haga allí públicamente. Habrá la madurez de nosotros para poder responder y aceptar si ellos tienen la razón”, declaró a El Faro.
Pero hasta la fecha, después de tres meses y medio, el presidente de Cuajinicuilapa no ha citado a sesión abierta de cabildo, como prometió; ha preferido realizar audiencias públicas “con carácter resolutivo”, con ciudadanos a modo.
Así, el presidente y sus funcionarios públicos y algunos regidores han montado un espectáculo en la cancha deportiva del centro de esta población para presuntamente atender las demandas de los ciudadanos, y presumir en la prensa de ello.
Sin embargo, estas audiencias no se promueven entre la ciudadanía sino que se realizan intempestivamente, de repente, sin que se entere la mayoría de la gente, y suelen ser invitados ciudadanos afines al grupo en el gobierno y a quienes se les prometió desde antes una solución a sus planteamientos, aunque a veces se cuelan no invitados; por lo mismo, la audiencia no pasa de 50 ciudadanos, siendo mayor el número de trabajadores y funcionarios públicos presentes.
Tampoco resuelven en el acto, como presumen estas autoridades, sino que escuchan y ya, y prometen que revisarán los asuntos, en la mayoría de los casos, pero sin comprometerse.
El mero presidente municipal aprovecha estas audiencias públicas para hacer proselitismo político y promesas en voz baja, con miras a obtener la candidatura de su partido, el PRI, a la diputación federal o, si no la consigue, a la presidencia municipal, con la idea de reelegirse.

OBRAS: NO BANDERAZOS
El 14 de octubre de 2015, el presidente García Cisneros apareció en El Faro respondiendo a la pregunta “¿Ante la carencia que padecerán en estos 3 primeros meses de gobierno, ¿qué mensaje le envía a la ciudadanía?”. Dijo: “Que nos tengan confianza. Yo lo dije puntualmente en mi toma de protesta, no voy a caer en el arrebato de empezar ya con banderazos de obras sin tener antes una verdadera planeación... ver el asunto de las pavimentaciones, donde vamos a buscar pavimentar todo un circuito, de tal suerte que no sólo pavimentemos 50 o 100 metros, vamos a proyectar una buena obra pública que permita mejorar las vialidades y las condiciones de la imagen de nuestro municipio”.
Pero mes y medio después, el 2 de diciembre, el presidente tendría que recular, desdecirse y guardar esas palabras para sacar a relucir otras (con una sonrisa siempre, que ya es su estilo): ese día dio cuatro arrebatados banderazos, para igual número de obras.
Y anunció en la prensa local que su gobierno daba el banderazo para la pavimentación de las calles Álvaro Carrillo e Ignacio Comonfort, en la colonia Vicente Guerrero, incluyendo la reparación del sistema de drenaje en la primera.
También dio el banderazo de inicio de los trabajos de construcción de lo que llamó “un sistema alternativo de agua potable”, en el arroyo El Chorro, sin justificar mediante estudio de factibilidad alguno la pertinencia de esta obra, más como una declaración demagógica, a las que es afecto, tal vez presionado por el hecho de que la familia que es dueña del terreno donde se ubica el actual pozo que abastece de agua a Cuajinicuilapa ya no quiere dar permiso de extraerla.
Incluso, en este acto mintió descaradamente al asegurar que con esa obra “histórica” pensaba abastecer de agua a las colonias Los Lirios y Vicente Guerrero, las cuales nunca habían tenido ese servicio, hecho totalmente falso, pues en gran parte de la primera sí se ha abastecido desde hace años, aunque de manera irregular por múltiples fallas atribuibles a las autoridades.
El último banderazo del día lo dio en Comaltepec, acompañado de varios regidores y funcionarios públicos, en el inicio de la construcción de una aula para la escuela preparatoria.
En contraparte, no ha hecho público el proyecto de buena obra pública ni nada que se le parezca a una planeación.

SEGURIDAD PÚBLICA: UN FRACASO PREVISTO
Este rubro denota el fracaso de la promesa del PRI, y del presidente García Cisneros, de orden y paz. En Cuajinicuilapa, como en el resto del estado, no hay orden ni paz, sí hay miedo e inseguridad.
El 5 de noviembre, el secretario municipal de Seguridad Pública, Ignacio Peláez Mier, contrario a su costumbre, apareció en El Faro declarando en la nota “No se han registrado homicidios, reporta nuevo gobierno de Cuajinicuilapa”.
Tres días después, un comando armado atacó a unas cien personas en una jugada de gallos realizada en el centro de la población y las acribilló a mansalva, con el resultado final de 13 muertos y unos 5 heridos, según datos de la Fiscalía del Estado.
Por su parte, el gobierno de Constantino García Cisneros, por su propia voz, sólo admitió que habían fallecido 11 personas, contradiciendo a aquella instancia estatal.
A partir de esa fecha se instaló en el municipio de Cuajinicuilapa una Base de Operaciones Mixtas Urbanas (BOMU, integrada por el Ejército, la Policía Ministerial, la Policía Estatal y la municipal), y hasta el mando de la policía preventiva quedó en manos de un militar en activo, pero aunque aparentemente esta vigilancia es aprobada por muchos ciudadanos, las quejas por su ineficacia para detener la inseguridad son muchas.
El 28 de diciembre de 2015, Diario Alternativo publicó que el presidente de la asociación ganadera local, Armando Añorve López, acusaba a Constantino García de estar detrás de esa masacre, pues a él le constaba por haberlo visto que el comando armado que atacó a los espectadores de las peleas de gallos el 8 de noviembre iba escoltado por una patrulla de la policía preventiva municipal.
Al respecto, el presidente no dijo ni palabra.
Esta acusación concuerda con versiones que corrieron en la calle al siguiente día de perpetrado ese atentado.
También, durante los primeros días de diciembre se dio a conocer a través de los medios informativos que un estudiante de la escuela de Veterinaria y Zootecnia fue secuestrado en esta cabecera municipal y que por su rescate se pedían 5 millones de pesos.
El presidente García Cisneros minimizó esta noticia, asegurando que el estudiante pidió un “raid” al salir de la escuela y se subió a un automóvil que se lo llevó, así, sin más.
El 10 de enero de 2016, un ganadero de Montecillos fue asesinado en unos billares ubicados a menos de 50 metros de la calle principal, frecuentemente transitada por la BOMU.
Este asesinato revivió los miedos y la inseguridad en la población, pues los asesinatos se conjugan con otros delitos que suelen no denunciarse.
Por su parte, los policías preventivos (la mayoría no pasó las pruebas de confianza, según las propias autoridades, además de que el número de elementos es insuficiente) se quejan y exigen el pago de su segunda parte de aguinaldo, que les cubran un seguro de vida, que les doten de uniformes y botas, entre otras prestaciones.
Por otro lado, en la segunda audiencia pública, un comandante de la policía comunitaria de la casa de justicia de San Nicolás (independizada ya de la CRAC-PC liderada por Eliseo Villar) acudió a proponerle la presencia de grupos de vigilancia en la cabecera municipal y la creación de los propios, como un modo de colaborar para conseguir disminuir la inseguridad e impedir que se cometan delitos como el abigeato.
El presidente García Cisneros se rehusó a darles una cita para conversar públicamente sobre el tema y minimizó la presencia y la efectividad de estos grupos de policías ciudadanos comunitarios de San Nicolás, Montecillos, Tejas Crudas, Punta Maldonado, Maldonado, Tierra Colorada y El Pitahayo, replegándose acríticamente a la decisión del gobierno estatal, el cual hasta hace unos días apoyaba la instauración del llamado mando único en Guerrero.
Vale mencionar que en sus zonas de influencia y actuación, estos grupos sí han contribuido a tener seguridad pública y a que mengue el delito de robo de ganando y otros delitos similares.

CULTURA Y TURISMO: LLAMARADAS DE PETATE
Con bombo y platillo, el gobierno municipal anunció un festival afro durante los días de muertos, el que se realizó con carencias y sustentado en ideas folckloristas y comerciales (similares a los contenidos de la televisión masiva) y hasta racistas, algunos de los cuales tuvo asistencia abundante.
El caso emblemático y que denota la visión de este gobierno fue la exposición de la pintora Haydeé Rodríguez, de Comaltepec, municipio de Cuajinicuilapa: le hicieron mucha fiesta y promoción, pero el presidente llegó 5 horas tarde a cortar el listón inaugural; además, la exposición duró abierta al público sólo unos días, menos de una semana.
Al ser reportada esta situación por Diario Alternativo, el gobierno decidió mantener la exposición durante un mes e, incluso, pretendió convencer a la población que esa sala era un museo municipal y que allí se realizarían otras exposiciones; sin embargo, después de aquella, ninguna otra se ha instalado y el sitio permanece vacío y cerrado.
Desde entonces, las actividades culturales tan elogiadas se han quedado en meras asistencias del director de Cultura a actos de otros municipios y de otras instancias en su calidad de músico, acompañado de otros empleados del Ayuntamiento y de otros músicos.
En el caso del área de turismo, funcionarios públicos promovieron la asistencia de vacacionistas a las playas del municipio y hasta a lugares inhóspitos como la presa derivadora del río Cortijos, sita en la carretera interestatal Cuajinicuilapa-El Quizá, y por cuyo cauce no corre el agua dadas las escasas lluvias.
Por otro lado, la playa más concurrida fue El Faro o Punta Maldonado, como casi todos los años, con promoción o sin promoción, aunque ahora el presidente García Cisneros calificó la afluencia como histórica. Las demás playas del municipio no cuentan con las mínimas condiciones para ir a ellas con el objetivo de vacacionar.
Pero las autoridades no estuvieron presente ni atentas para evitar que las aguas de desecho de los fareños cayeran al mar o de que los restauranteros abusaran de los clientes, con precios muy, muy caros y dieran un pésimo servicio, entre otras anomalías.

DESPENSAS: LAS QUE QUIEREN, QUE SE ANDA EN CAMPAÑA
Despensas y más despensas gratuitas, cientos, miles de despensas ha entregado el presidente García Cisneros, acompañado de su esposa y de funcionarios y servidores públicos.
Está en campaña. Incluso, hay quienes aseguran que el presidente de Cuajinicuilapa ahora sí trae dinero en demasía, y hay quienes aseguran haber visto que a sus operadores políticos en las comunidades los recompensa con billetes de a 500 pesos, les unta la mano fácilmente para que le arrimen a los futuros electores y darles a estos una despensa, una promesa.
Despensas y más despensas gratuitas, cientos, miles de despensas...

LOS CIEN DÍAS, SU PROPIA EVALUACIÓN
Por mera inercia demagógica, el presidente Constantino García informó en público, a través de su periódico predilecto, El Faro de la Costa Chica, que su gobierno había cumplido 100 días, y allí hizo una evaluación pública de su actuación.
Habló de que ahora sí se está elaborando una propuesta de obra pública consensuadamente, y no como en otros gobiernos anteriores, hecho que es falso porque antes otros presidentes ya lo habían hecho así.
E hizo pasar como un logro la pavimentación de un kilómetro de calles en la cabecera municipal que todavía no ocurre, sino que es mera proyección.
Enumeró, de igual modo, la red de drenaje de San Nicolás, el revestimiento de caminos de terracería en Maldonado, Tierra Colorada y San José, la construcción de una cancha de voleibol, la conclusión de unos baños en la escuela de Veterinaria, una aula en Comaltepec y el sistema alternativo de abastecimiento de agua potable en la cabecera municipal.
También calificó como exitoso el festival cultural afro y la temporada decembrina, por la afluencia “histórica” de paseantes a El Faro o Punta Maldonado.