sábado, 15 de octubre de 2011

Sin llanto, La Llorada de Azuyúc

6 de octubre

EDUARDO AÑORVE

AZOYÚC

En la plaza central del prehispánico pueblo de Azoyúc, el 6 de octubre se realizó una vez más la ceremonia conocida como La Llorada, en la que unos doscientos azoyutecos, en su mayoría adultos, de los barrios Oriente y Poniente, se reunieron para simbolizar el perdón de las culpas y de los agravios cometidos entre ellos mismos.

Esta ceremonia, que algunos datan en la época mezoamericana y que otros suponen de apenas unos doscientos cincuenta años, tiene como santo patrón a San Miguel Arcángel, en torno a cuyo culto se realizan fiestas y ceremonias como el baile de la tortuga y el tigre, comidas y bebidas comunales, procesiones de los collares o ensartas de flores, la propia del intercambio de collares y otorgamiento del perdón y del llanto y una misa católica.

Al parecer, esta ceremonia se realizaba originalmente en torno al ahora conocido como Códice Azoyúc –el que fue sustraído por funcionarios del gobierno federal hace décadas y del que solo entregaron una edición facsimilar a la población–, aunque con la invasión, conquista y colonización de los castellanos en el siglo XVI estos implantaron el católico culto a San Miguel Arcángel, forzando un intenso sincretismo, mismo que predomina en estas ceremonias.

Cada grupo de los dos barrios que protagonizan este encuentro de reconciliación –el de los indios y el de la gente de razón, según se conocían todavía hace unos cincuenta años– está encabezado por los “poderes” locales: el primero, por el presidente municipal; el segundo, por el sacerdote.

Organizan esta fiesta los mayordomos de la tortuga, de la música y de la vaca, con base en cooperaciones de los lugareños, tanto en especie como en trabajo y en efectivo; en esta ocasión, aunque en el ambiente y los rostros de los participantes en La Llorada traslucían emociones dolorosas, difícilmente pudieron observarse lágrimas.

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