martes, 10 de enero de 2012

FESTEJA 40 AÑOS DE TRAYECTORIA ARTÍSTICA VERóNIKA, Y ESPERA HOMENAJE EN SU NATAL SANTO DOMINGO ARMENTA

8 de enero

EDUARDO AÑORVE

CUAJINICUILAPA


Desde mediados del mes de noviembre del año 2011, Verónika con K ha realizado algunos conciertos con amigos músicos para festejar el cumplimiento de 40 años de trayectoria como cantante, actriz de cine y telenovelas, así como de compositora de canciones, iniciando en el teatro Jorge Negrete de la ciudad de México.

Verónica Hernández Ávila, su nombre real, es originaria de Santo Domingo Armenta, Oaxaca, en la zona donde colindan Guerrero y ese estado, aunque partió un poco antes de la adolescencia hacia Acapulco, donde comenzó su formación y su incursión en la interpretación de canciones y en la actuación, en las clases de estos géneros que se impartían en el Instituto Mexicano del Seguro Social.

A principios de los años setenta, en la plaza de toros Caletilla, en compañía de y apadrinada por Irma Serrano y Marco Antonio Vázquez, Verónika con K comenzó su carrera como cantante de cumbias, baladas y boleros, entre otros géneros, habiendo grabado hasta la fecha unos 17 discos.

Entrevistada para El Faro, esta creadora afromexicana de la Costa Chica se dijo satisfecha porque estas actividades a las que dedicó su vida le permitieron cumplir sus sueños de ser artista; incluso, ahora está concluyendo la escritura de una obra de teatro, hecho que la enorgullece porque asegura que ella ha hecho su vida con base en el esfuerzo y con la intención de superarse cada día.

De visita por esta región costeña dijo que le gusta regresar a sus orígenes porque aquí encuentra el afecto de sus familiares y amigos, de la gente, hecho que le sirve para descansar de la vida ajetreada que lleva en sus constantes giras de trabajo.

También dijo que espera que las autoridades municipales cumplan con su promesa de declararla hija predilecta de Santo Domingo, como un homenaje a su trayectoria artística, y pidió al presidente municipal que no olvidara ese compromiso ni que se dilatara en la fecha para ese evento.

KALI GONZÁLEZ, UN BOXEADOR SALINEÑO

EL ASCENSO

[primera de tres partes]

8 de enero

EDUARDO AÑORVE

COPALA


Kali González pudo ser campeón del mundo como boxeador, dice. Y se le cree. Originario de Las Salinas, municipio de Copala, en esta larga entrevista para El Faro, en el patio de su casa en esta pequeña población, nos va develando su ser y su sentir, luego de no hablar para la prensa por doce años; así, en esta primera parte habla de su paso por el gobierno estatal, luego de haber sido un boxeador triunfador, de su intención primera de convertise en futbolista, de sus triunfos en el deporte amateur y del posterior abandono de éste por dinero, de su carrera exitosa como boxeador profesional, entre otras cosas. Kali González es buen conversador; su plática no tiene desperdicio. Apolinar González Balbuena inicia a platicar desde el primer momento, desde antes que este reportero encienda su grabadora, y el primer tema se relaciona con su paso por el gobierno estatal como funcionario deportivo, de donde salió decepcionado.

KG: La prensa y la televisión hablan cositas de don Rubén [Figueroa]; es más, para mí, así, yo tengo un dejo de acá… te voy a decir… como que era un buen gobernador, porque él inició la carretera, ¿no?, Tlapa-Marquelia. Yo, con Rubén Figueroa no me puedo quejar porque me nombraron coordinador del Indeg en Costa Chica, que no había habido; llego para acá. Ya después, con don Heladio [Aguirre Rivero] me ratifican, me dan la coordinación general, soy el primer director del gimnasio y unidad deportiva de Renacimiento, soy coordinador de deportes en la unidad deportiva con mi compadre Marcos Villasana…

EA: ¿Sanmarqueño?

KG: Sí, sí, pues, porque El Médano es San Marcos… Y de allí, don Heladio… Yo no me explico, por eso no quise casi quise hablar nunca después de eso. Mira, cuando llegamos [al gobierno del estado], llegamos en racimo. Estaba en el insituto del deporte y de la juventud Guerrero Manuel Negrete, el futbolista aquel, el del gol bonito en el mundial; mi compadre Marco acá… y no sé porqué no se dieron las cosas. Yo pensaba: Yo, toda mi vida de deportista, y lo traigo acá en el alma, y yo pensé que estas cosas iban a mejorar pero no…

EA: La política es complicada…

KG: Sí…

EA: Y el deportista que se mete a la política tiene que aprender política, como en el caso de Ana Guevara, que estuvo en el DF y no tuvo el mismo desempeño que en la pista, porque en la pista, en el deporte hay disciplina, hay orden, y en el gobierno… depende del gobernante, de cómo amanezca…

KG: Y queda uno dolido, yo, por ejemplo, cuando hacen la pista de atletismo, aquí, en la unidad deportiva de Acapulco… el 12 de marzo de 1997 fue inaugurada… primero, que la gente no la aprueba porque no era de tartán, era sintética, y luego empiezan los problemas: luego vino el ese ciclón Boris, daña las baquelitas que daban luz a la unidad deportiva… bueno, pobre, totalmente, esa unidad, nunca vimos un apoyo, más bien éramos para rayos, y eso que teníamos una buena relación con el góber, definitivamente…

EA: Bueno, a veces ése es el problema en los gobiernos: no se invierte el dinero que corresponde invertir…

KG: Ya después, cuando salimos nosotros, este cuate, llega a la Indeg… a la salida de Manuel llega Rocío, la que fue a España a ganar la medalla de bronce… pentatleta, creo, era la muchacha… ahora está Gonzalo Calvo, que es mi contemporáneo, mi cuatacho del alma, estudiamos juntos la universidad…

EA: ¿Estudiaste, dónde?

KG: En la ESEF (Escuela Superior de Educación Física), pero vengo de la ENSO (Escuela Normal Superior de Oaxaca). De hecho, por nacimiento soy guerrerense, pero de hechura, ya como deportista, soy bajacaliforniano. Nací aquí, en Las Salinas, en 1959, el 28 de enero. A principio yo era futbolista, en Acapulco empecé a destacar, estuvimos en el Fiesta Americana, con don Álvarez, el equipo de Joaquín Campos, tío de Jorge Campos.

El boxeo nace así, se da, primero… resulta que cuando yo me inicio en esta cosa del boxeo no era una casualidad, y por ahí unos reportajes que me hicieron decían que había surgido, aquí… ya ves cuando quieren hacer grande a uno, pero, no es cierto, mira… aquí la cosa está en que antes de que me llevaran a los juegos nacionales, a Oaxtepec, Morelos, yo llevaba cerca de año y medio entrenando, tenía pisaje, cuando menos, sabía boxear.

EA: ¿En qué año fue eso?

KG: A los nacionales fui en 1983, representando a Guerrero, en el IMSS de Acapulco. Yo, a los doce años salí de Las Salinas y me fui a Acapulco; estudié la primaria en Marquelia y fui a terminar la secundaria en Acapulco. Cuando fui campeón, empiezan a hacerme tonto, empiezan a decirme que yo era bueno, que tenía para destacar en eso, que eso también daba dinero…

EA: ¿Quién comenzó a decirte eso?

KG: Mis cuates, los camaradas de la colonia, de la escuela, y eso a mí me gustaba, ¿no? Pues como yo no me daba a mí mismo, yo no sabía que pegara tan fuerte. Decían: Qué fuerte pega ese tipo.

EA: ¿Ganabas por nocaut?

KG: Sí, era el sello de la casa. Y ya tienes que nos vamos a… para selectivos, se van a San Luis Potosí los juegos en ese mismo año, y, por cierto, allá le gano la final al Chato Segura, hermano de Rosalío, le gano la final, en superpluma. Ya andaba en los 57 kilos yo, ya estaba enbarneciendo… que, de hecho, mi fuerte fue en peso ligero, los 61.550, los 60.500, ya andaba yo. Allí fue donde me volví fatal. Y otra vez vienen los bajones… no era estable…

EA: ¿En qué sentido?

KG: Mira Añorve, no era yo… por ejemplo, la gente que me conoció me afamaba y todo eso, pero mi estabilidad… porque yo dejaba…

EA: No había disciplina…

KG: No había disciplina, no había rumbo…

EA: ¿Lo tuyo era más talento?

KG: Yo creo que sí. Yo me perdía por un buen tiempo…

EA: ¿Qué hacías en ese tiempo en que no boxeabas?

KG: Andaba de cabrón, allí…

EA: ¿Mujeres, cerveza?

KG: No, no, la de buenas que yo vicios no tengo, no soy ni mormón ni religioso…

EA: Me acuerdo, por ejemplo, del Costeñito Morales…

KG: Alberto…

EA: …que no entrenaba, que llegaba borracho a las peleas…

KG: Sí, la mayoría de los compas es así. Mi amigo Isidro Pérez, que le gusta mucho el vicio. Yo no, yo era inestable porque me iba aquí, me iba allá, andaba así, de plano, me perdí un buen tiempo. Yo creo que eso a mí me perjudicó bastante porque en ese tiempo yo hubiera sido campeón del mundo. Eso sí, eso es inegable, y lo decían propios y extraños, decían que yo tenía pasta para campeón del mundo…

EA: ¿Tú tenías esa seguridad, que tenías esa pasta?

KG: Fíjate que sí, te voy a decir, solamente que yo cuando ya la agarro serio y llego a la madurez en el boxeo, yo ya estaba viejo.

EA: ¿De qué edad estamos hablando?

KG: Estamos hablando de 28 años, aunque en los periódicos salía que tenía 24, 23, pero, resulta que… cuando pelea Lupe Pintor con Juan Kid Meza, en el Toreo de Cuatro Caminos, tenía como 15 días que había llegado yo de aquí a Acapulco, y me dice El Zurdo Arce: Oye, hay una, ¿te la avientas? Vas a seis round, allí se va a fijar… la grilla, ¿no?, para que yo aceptara, y yo era dinerero. Venía a Marquelia, aquí, Moisés Montalván hacía función de box, venía aquí este sábado, al otro sábado peleaba en Copala, si se podía me pasaba a Lázaro Cárdenas. Andaba rancheando yo. Doscientos cincuenta [pesos]… para mí era una feria.

EA: ¿Era buen dinero?

KG: Sí, sí. Tumbando gente porque, de hecho, los boxeadores que me llevaban eran gente del lugar, gente que no tenía preparación en el boxeo, y ese era un factor determinante. Entonces, en esa función fue a seis round contra un mentao Escamilla, creo, en el Toreo de Cuatro Caminos. Pagaban una miseria pero… a mí me apoyaba mucho Wenceslao Pelaéz, el de la Cueva de Wences, éramos vecinos, porque yo vivía en el barrio de Petaquillas. Con sus palabras, ¿no?: Pues vas a ir a México y le vas a dar en la madre a ese cabrón; sirve de que sales en la televisión. Y ya ves que en ese tiempo uno quería salir en la televisión. Si de por sí así yo sentía que era el artista, imagina ya saliendo en televisión. ¡No! Y nos fuimos allá. Sí, a la misma tónica, ganamos al primer round esa pelea. Allí me conoce Alberto Maurino, el que le daría un cambio a mi vida.

EA: ¿Eso en qué año fue?

KG: En 1985.

EA: Dos años después que ganaste en Oaxtepec y el nacional en San Luis…

KG: Sí, porque en 1984 yo ingreso al Comité Olímpico Mexicano. Borrego Torres y Raúl Ratón Macías me llevan. Viene a Acapulco de vacaciones y le dicen: Acá está un chavalo buenísimo, y toda la onda, que pega muy fuerte, que boxea bonito, y toda esa onda. Como yo me había arrimado con una tía en un hotel donde trabajaba, fueron a hablar con mi tía, que era mi representante, ¿no? Mire, que déjelo ir. Intervinieron otras gentes del Seguro Social, porque yo había salido campeón, y total, que me voy al Comité Olímpico Mexicano.

En mi peso, peso ligero junior, ya estaba entrenado un mentao Javier Camacho, El Camello Rodríguez. Ese Camacho era de Nuevo León. Y en lo que me adaptaba a la Villa, pues, otro mundo, otro ambiente…

EA: No hay tortilla, hace frío…

KG: No, pues sí. Te voy a decir que yo allá conocí los sandwich… el frío, el amarre de estar en una ciudad desconocida para mí… otro mundo, definitivamente, aunque ya había salido, pero eso me parecía muy enorme. Hay una eliminatoria entre nosotros mismos, en ese tiempo se iban a hacer los Centroamericanos en Cuba, y me dicen a mí: Oyes, ¿qué, estás listo? No, pues sí, pero ahí está El Camello, está Javier. O sea, yo le sacaba, zacatito pa’l conejo, yo tenía miedo, yo no quería ir, yo quería que fueran ellos.

No, pues, ¿sabes qué?, mañana empiezan las eliminatorias para ver quién va. Chin. Yo le tenía un miedal al Camello Rodríguez, un güerito de Guadalajara que pegaba pero si como… chulada de boxeador. Total, que hicieron las eliminatorias y empiezo a arrasar. No sé qué me pasó que me salió lo valiente, y vamos con Javier Camacho, y vamos con El Camello. Acabé con el cuadro. [Se ríe]

Pero, para esto, hay un dual meet, ellos vienen acá y nosotros vamos. Nos juntábamos en la alberca olímpica para ver a estos compas clavadistas, y me dicen: Oye, ¿sabes con quién te la vas a ver, porque viene de Dominicana, Luis Santana, El Zorro? Era famosito, el compa ése, era nombratito en el medio, y se me quitaba el sueño, a mí: Ha de ser muy bueno, ese compa. Se hizo el dual meet, a mí se me hicieron eternos esos veitne días de concentración, y vámonos con el mentao Luis Zorro Santana: le puse una chinga a Luis Santana que… olvídate… con quien perdura una amistad. Le gané por no presentarse a combatir; o sea, ya no salió de su esquina en el segundo round.

Allí empiezo a creerme yo, allí empiezo a sentirme el gallón. Y ya, pues, Javier Camacho y El Camello Rodríguez ya se sentían pollitos, porque él tal Luis Santana les había ganado a ellos, anteriormente. Y El Borrego me apoyaba, ¿no? A mí me parecía una maravilla, la ciudad de México, muchas atenciones, todo. Teníamos beca. Fue una de esas locuras, quizá. Ya faltaban escasos días para irse a los Centroamericanos del Caribe, pero yo no tenía feria…

EA: ¿Necesitabas dinero para ir?

KG: No, para, de vez en cuando, viajar, no me daban nada. Ahí me daban, pues, hasta seis pants, chores, tenis Converse, de diferentes colores y sabores; o sea, por ropa deportiva no había excusa. Lo que no teníamos era dinero. O sea, para salir, así. Nos íbamos de ahí de Magdalena Mixihuca a un cine que se llama Fausto Vega, nos íbamos al cine, la mancha de canijos. Nos cargaban todos pelones, con la chamarra de la selección de México, y éramos identificados, y la gente en México está acostumbrada a ver eso, no se asombraba. Nomás nos veían, así, pero no nos daban tanta importancia. Entonces, vine a Acapulco y… quiero decirte que dependo de una familia pobre, demasiado pobre. En ese tiempo había habido pequeñas fricciones y conflictos familiares…

Y decido, en 84, ya dejar el amaterismo. Vine… platiqué acá… estaba Marcos Villasana, en su apogeo, y Chucho Castañeda: Oye, aviéntate a lo grande, mi zurdo, pues, ¿cuándo? Te vas a poner viejo y en pinches juegos olímpicos nunca te van a agradecer nada. Si ganas, qué bueno, te van a dar la casita; si pierdes, olvidado completamente. Y eso me hizo pensar a mí… Fue cuando empieza la racha que te digo, de venir a Marquelia, a Copala; lo mismo peleaba en Cotzacoalcos, Veracruz: andaba tumbando gente…

EA: Pero no fuiste a los Centroamericanos…

KG: No fui. Yo necesitaba dinero; o sea, yo me dediqué a otra onda. Como a la de siete peleas o seis…

EA: O le tenías miedo a El Zorro

KG: No, no… más adelante te voy a decir donde me topo con El Zorro otra vez. Así que, ya, me debutaron a seis rounds, ya, por fuera, iba a las de diez, y todo eso. Fuimos a Apatzingan y, mi primera pelea fuerte, fuerte, así, fue un tal Carlos Santamaría, un pegador brutal, tremendo, de allá, de Michoacán, y ya, allí ya empiezo a tomarla en serio, ¿no? Y luego se ofrece la ida a México, ya cuando voy a México, y me dice Alberto Maurino, un italiano: Oye, mira, yo tengo boxeadores, pero boxeadores de calidad, y yo decido dónde radican. Tú vives, tú comes… si no tienes dinero y quieres mandar a tu familia, yo te presto, yo te presto no te regalo. O sea, muy olímpico, muy claro, transparente.

Vine para acá, hablé con mi mamá, hablé con mi hermano, que todavía vivía: Oye, fíjate que…. Pues, ¿qué estás esperando, pendejo? Vete, de una buena vez que se vea si eres bueno o eres malo. Así que ese día agarramos maleta y nos fuimos. ¡Nooo!, parece que atravesé el mundo…

EA: ¿Al D. F.?

KG: No, a San José del Cabo, y ya, llegamos allá, y me dijeron: Mira, aquí vas a entrenar, aquí vas a tener todo; tú vas a vivir aquí, pero constantemente vas a estar volando a Mexicali, Tijuana. ¡Ah, bueno! En ese tiempo estaba el apogeo de los peleadores paceños, de La Paz, Baja California, como Francisco El Chango Caraballo, campeón del mundo en peso medio, Isaís Lucero en peso semicompleto, estaba Moncho Avilés en peso superligero; había la eferescencia allí. Los jefes de los pesos ligero para arriba eran bajacalifornianos en ese tiempo, y el campeón del mundo era Julio César Chávez, en peso ligero; José Luis Ramírez, de Hermosillo.

Y, bueno, nos fuimos allá. Me dicen a mí: Oyes, te vamos a programar ya, y hago mi debut contra Jorge Cota Ahumada, en San José de Los Cabos, es mi primera pelea allí. Sí, lo noqueamos en el primer round. En el mismo primer round empieza a caer el dinero grande; o sea, ese día pierde el campeonato, por cierto [risas], pierde el campeonato del mundo Gabriel Bernal [de Cruz Grande, Florencio Villarreal], ese día. Terminando la pelea nos fuimos a ver la pelea… porque peleó en la madrugada… nos fuimos a ver la pelea a donde había antenas parabólicas. Ese día fue mi debut, ese día… ¿cómo te digo que… a la mejor se oye mal eso de “se marcó mi vida”, ¿no? Y ya, de allí, me llevaron a juntar con la gente de Fernando Castañeda. Fernando Castañeda era promotor de más eventos, de campeonatos nacionales, a nivel república. Me acomodaron en una casa bonita en La Paz y me dieron todo. Y empezamos a pelear…

EA: Cuando dices “dinero grande”, ¿de cuánto hablamos?

KG: Estamos hablando de… ahorita, ahorita, ¿qué te digo?, fueran unos doscientos mil pesos. Para un hombre que ganaba dos mil pesos… [risas] …en una pelea… porque me pagaban, com’ora en Marquelia, Moy, Moy Montalván me daba mil varos, digamos; en Copala, Evencio Clemente me daba otros mil, así… Y ir allá y cobrar semejante dineral… me sentía rico, me sentía importante, ¿no?

EA: ¿Qué edad tenías?

KG: En ese tiempo tenía 23 años. Y empezamos a tumbar gente, a tumbar gente. De allí que me empezaron a tener confianza. Hicimos la chica de irle a ganar a Andrés El Carita Sandoval en su tierra. Ése fue el primero, ése fue el otro empujón grandote que me dan. El ese chamaquito que pintaba para campeón del mundo, de Sinaloa, me lo llevan a Bull Ring de Cabo San Lucas, ante 12 mil gentes, y se llena… primera vez que se televisa una función de Los Cabos… y todos los que representabamos a Baja California… porque yo ya era de hecho hijo de Baja California… Y, órale, que le ganamos al muchacho ése, que lo noqueo y, de allí, ya, ahí sí: Vas a Tijuana. Viene la fama, me empiezo a rozar con gente grande…

Son por la tradición

En prensa, libro de e. añorve

martes, 8 de noviembre de 2011

Por la relevancia social de su música, homenajean a Estaban Bernal en Cuajinicuilapa

30 de octubre

EDUARDO AÑORVE

CUAJINICUILAPA

El legendario músico criollo Esteban Bernal, de San Nicolás, municipio de Cuajinicuilapa, integrante del también mítico grupo musical Mar Azul, fue homenajeado por el Seminario de tesis Andrés Manzano Añorve (el que está integrado por estudiantes de la unidad académica local de la Universidad Intercultural de los Pueblos del Sur) y la asociación civil Cuaji 2000 la noche del pasado viernes 28 de octubre en la cancha central de esa población, y en el que participaron distintos músicos.

En un acto que el homenajeado calificó como importante porque “su gente” le reconocía su trayectoria musical de un poco más de treinta y cinco años, se presentó en primer lugar el libro Afro. África, Cuba, México, que incluye textos, fotografía, pintura y grabado de creadores como Francisco Toledo, Raúl Leyva y el Taller Experimental de Gráfica de la Habana, Iván Alechine, Romina Hierro y de estudiosos como Tomás Fernández Robaina y Antonio García de León.

La presentación corrió a cargo del antropólogo Santiago Olguín, el fotógrafo Alberto Ibáñez y el profesor Jorge Añorve, quienes participaron en la elaboración del libro; después de una serie de preguntas al público, se obsequió un ejemplar de Afro (con valor en ese acto de novecientos pesos) a un músico de Maldonado que respondió una pregunta sobre quién había concebido Los sentimientos de la nación.

Después de ello, dio comienzo a la participación de los músicos que se unieron a este evento musical para reconocer la relevancia social de la música del también conocido como El del Acordeón Arrecho: Fernando Amaya, el dueto Sorpresa Costeña, Juan Saguilán Peña alias Pegamento, Ña Marina Guerrero, el grupo Tono de Tigre, el propio Mar Azul de Esteban Bernal, Rosita y sus Reyes de Oro y Chelo Vaca y los Ñieros del Día 7.

El momento más alto del festejo que duró un poco más de cuatro horas, ante unos doscientos asistentes, ocurrió cuando El Internacional Mar Azul, con Esteba al acordeón, tocaron para deleite de los asistentes, algunos de los cuales se pararon de sus asientos para bailar Ya me voy pa’ Carolina, El molito de armadillo, El Vainón, La muerte de Monca, entre otros de sus éxitos.

La maestría y el oficio de estos músicos, la mayoría de los cuales se desplazó desde Acapulco para participar en este evento musical, hicieron que su música fuera disfrutada por los asistentes a pesar de los problemas de sonido que se presentaron.

También fue muy apreciada la participación de Ña Marina Guerrero, que cantó tres de sus canciones a capela, provocando el llanto, incluso, en algunas personas, dada la emotividad y la hondura sentimental de su voz; por ese mismo arte, los excelentes músicos de Chelo Vaca y los Ñieros del Día 7 se propusieron musicalizar algunas canciones de esta compositora y cantante criolla.

Las estudiantes de la Unisur organizaron este homenaje toda vez que para su formación académica debían realizar un acto de comunalidad; en este caso, éste se construyó alrededor de la relevancia social de la música de Esteban Bernal, acorde con uno de los temas de investigación: La música y el bolero criollos como patrimonio cultural de México.

El programa del evento cultural fue conducido por las estudiantes Érika Oliva, Poleth González y Leydi Edith Villanueva.

Muda de piel, Esteba Bernal, el del acordeón arrecho y con la fama entre las manos

25 de octubre

EDUARDO AÑORVE

CUAJINICUILAPA

El sexagenario músico sannicolareño Esteba Bernal ha decidido, después de mucho pensarlo, cambiar de piel: está armando su nuevo grupo música, en el que incluirá a sus hijos. Un día antes del homenaje que le ha de rendir el Seminario de tesis Andrés Manzano Añorve en Cuajinicuilapa, Esteba anda emocionado con la idea, feliz, motivado, incluso, para sorpresa de los organizadores, ha decidido traer a su grupo a tocar en la cancha central de este pueblo, donde una veintena de músicos tocarán algunas de sus canciones para hacerle saber que lo quieren, lo admiran, los inspira. Él sí es el original, un criollo que ha puesto de manifiesto la relevancia social de la cumbia en la Costa Chica, al grado tal de convertirse en un patrimonio de la cultura de este país. Pa’ muestra nomás baste Ya me voy pa’ Carolina.

En esta entrevista para El Faro, como siempre en sus pláticas, su pensamiento corre, discurre, vuela, pasa de una idea a otra rápidamente, después de haber agotado la primera: Esteba ensarta, zurce, enhila ideas, palabras. Preguntarle es difícil por temor a interrumpir su rica perorata, sus datos, sus anécdotas. Esteba es verborreico, y este reportero no quiere interrumpirlo, o lo intenta pero no lo consigue: Esteba está emocionado. Habla de su nuevo proyecto, un grupo en que se incluyan sus hijos, y de la relación que tiene con sus compañeros del Internacional Mar Azul; también habla de su ex compañero, Jesús Hernández, a quien valora y reconoce; habla de su origen, humilde, pobre, y de su solidaridad con muchos de quienes quieren verlo tocar en vivo. No quiere que su música muera.

EDUARDO AÑORVE: Oiga, Esteba, platíquenos cómo está eso de que anda formando un nuevo grupo.

ESTEBAN BERNAL: Yo tengo pensado desde hace mucho tiempo, desde que vi que iban a crecer mis hijos, yo pensé en enseñarles y dejarlos encarriladitos para que ellos sepan defenderse, porque, la verdad, uno no sabe qué día va a morir. Si me muero, ellos ya no van a sufrir, si yo les enseño algo, ¿me entiendes? Siempre he pensado en hacer un grupo que sea mío, propio, porque… yo, ahorita ando bien como Mar Azul, porque yo soy el que representa al Mar Azul, salgo adelante, hago las canciones, grabo, pero no es lo mismo como traer lo suyo, y empezar a enseñar a mis hijos es otra cosa, porque ya ellos se van a quedar encarriladitos, ya, saboreando la música que yo siempre le he puesto al público en las manos.

Entonces, yo quiero que mis canciones no se mueran, que mis hijos, sobre todo, le agarren amor y sigan y sigan grabando. Porque hay unos que no les gusta, pero si yo les inculco: Tienen que hacer algo sobre la música

EA: ¿Cuántos hijos tiene?

EB: Tres hijos. Dos son hijos varones, que ya me pueden ayudar, ya les enseñé a tocar un poco la batería, saben tocar el güiro… Bien, se pegan bien cuando les digo: Ayúdame, aquí. Hasta la gente les da sus veinte pesos, y hasta se alegran los chamacos. Les digo: ¿Ya ves, ya ves? Síganme la onda a mí y van a ver que van a ganar dinero. Entonces, yo ya tengo un poco de aparatitos para empezar: como ocho graves, doce bocinas del 15; ya estoy más o menos para tocarle a un amigo que esté pobre como yo, porque yo soy una persona de lo más humilde, pobre como toda la gente. Entonces, por eso a mí siempre me ha dolido cuando dan un precio muy alto. En Mar Azul siempre me dicen, como compañeros: Oye, ¿no me puedes cobrar un poquito menos de 35 mil pesos en tu pueblo? Pero, si yo traigo mi grupo, puede ser diferente, yo puedo hacerle favores a mis amigos, o sea, ya va a ser directamente, yo voy a mandar en el grupo. Y ahora somos cuatro socios, no puedo salirme yo de la chamba… Ellos me han dicho: Mire, amigazo, mientras nos salga chamba no nos deje, porque la gente siempre quiere que usté vaya a tocar. No hay problema…

EA: ¿Cuánto gana Esteba Bernal en el Mar Azul?

EB: En el grupo, no crea que me gano mucho, amigazo, no. No me gusta ser así, una persona exagerada. Yo, de dos mil pesos, y hasta tres mil, hasta tres mil, como artista que soy. Porque tampoco podemos cobrarle a una cosa muy cara. Yo le pido un precio que sí lo vale, el grupo. Me dicen: Estoy jodido, Bernal, pero quiero que vayas a tocar tú, porque me gusta cómo tocas. Le bajamos, porque somos pobres, de ahí nacimos, de la pobreza, aunque andemos ahorita con una fama, porque es lo único que tengo yo, la fama; dinero, no tengo nada. Yo, en mis brazos tengo la fama y el dinero lo tengo acá [Se señala el pecho, el punto del corazón], invertido. No tengo dinero en el banco, me gusta ser sincero…

EA: Bueno, hay grupos que cobran cincuenta, sesenta, como los hijos de Bertín…

EB: [Se ríe] Sí, pero, la verdá, a mí me duele eso, yo no soy una persona así. Ese valor, no lo tengo. [Se le llenan, por unos segundos, los ojos de agua de lágrimas] El Mar Azul los vale, quiero que sepas que los vale, que los dan, pero… Fíjate que, cuando grabé [Ya me voy pa’] Carolina, antes de eso no había nadie que cantara como Mar Azul. Jesúj Hernánde, mi respeto porque es una persona chingona, yo sé que es una… es compositor, como yo, canta y todo, fue chingón, ahorita, ya, la voz no le ayuda, pero, mi respeto para el amigo Chú. Pero, de ahí para allá no hay nada de bueno, yo sé que no hay nada. Yo tengo más de treinta años, treinta y cinco años, como Mar Azul.

EA: ¿Cómo se va a llamar el grupo?

EB: Mira, no te puedo decir. Ahorita nomás estoy haciendo unas tarjetas que dicen Esteban Bernal y su Grupo. Yo, a la mejor le pongo Esteban Bernal y su Bombardeo de San Nicolás, y es todo. Porque esta música que yo traigo es pura arrechura; quiere decir que: puro bombardeo, pura cosa caliente, ¿me entiendes? Y aquí están mis números de teléfono, por si la gente se anima, son el 741 41 501 87 y 744 135 5082, ahí están, por si a alguien le interesan.

EA: ¿Vas a seguir por la misma línea, en la música?

EB: No. Yo voy a seguir igual, con la misma música. Por eso le digo a muchos: Contrátenme, si quieren como mi grupo, yo les toco como mi grupo. Yo les hago un contrato, y los marazules me lo respetan ya, porque ellos ya saben que yo ya estoy trabajando con mi grupo, pero no me les quiero despegar así, porque yo no soy así, pues. Yo ya regué tarjetas, pero si me hablan, yo estoy puesto, por mí no hay problema. Eso sí, si ya firmé un contrato mío, ellos me lo respetan.

EA: Platícanos de tu nuevo grupo.

EB: Yo le quiero meter dos saxofones para que se oiga más, para que tenga más alegría. Más o menos, quiero hacer un sonido como el de Aniceto Molina, pero yo, mi estilo mío, pa’ que tenga contestaciones con los metales [, el acordeón], porque, alegría la tengo, mi deseo es traer dos saxofones y, con esos saxofonistas, si yo hago un contrato de boda, yo le digo: ¿Sabes qué? Yo traigo dos saxofones; si quieres que saquen a los novios de la iglesia, ‘tan los dos saxofones puestos, nada más hay que dale otra lanita y ellos ‘tan puestos.

EA: ¿Grupo nuevo, canciones nuevas?

EB: Bueno, sí hemos compuesto algunas que ya estamos por grabar, como La muerte de Monca y Si la envidia fue sarna.

EA: ¿Cuántos años tienes, Esteba Bernal?

EB: Yo ya tengo mis años, ando como en 58, 59 años…

EA: Pero cargas ganas de seguir en la música…

EB: No. Yo, ahorita ando con ganas y, por mis hijos, voy a ponerle las ganas para que ellos queden encarrerados…

EA: El del acordeón arrecho…

EB: Sí, claro, sigue siendo arrecho, el acordeón. La arrechura siempre la voy a tener, porque si se me va tengo que ponerme algo que me dé vida. [Risas] ‘arajo.