sábado, 21 de mayo de 2011

El gobernador y la educación en Guerrero, y la violencia

El gobernador de estos terruños de los dizque hombres bravos y de acero, don Angelindo A. de la Rivera del Río de las Lamentaciones se lamentó encarecidamente en la celebración del día del maestro en Acapulco: demandó a los grupos de la delincuencia organizada a que “canalicen sus odios y diferencias de otra manera” y que detengan la confrontación. Lo anterior en el contexto de una nueva jornada de violencia en la entidad, que dejó el saldo de 18 personas asesinadas en diferentes zonas de la geografía guerrerense, según reportó la agencia noticiosa IRZA. En referencia a la labor de los maestros en esta situación de violencia, el flamante aunque no joven mandatario afirmó que sólo “con educación se podrá acabar con la violencia, a los grupos que la ejercen, les pedimos que cesen ya las agresiones entre ellos”, cito de nuevo a esa agencia. El gobernador hizo esas peticiones “invocando que son seres humanos, que muchos de ellos tienen familia, esposas e hijos, que acabemos ya con este flagelo, que hagan un alto en el camino para confiar y creer en las nuevas expectativas del nuevo gobierno que habrá de esforzarse cada vez más en la justicia, en la educación, en la generación de nuevos empleos”. Por su parte, asumiendo su recién nueva responsabilidad, Aguirre de la Rivera del Río de las Lamentaciones se comprometió a que “llegarán programas sociales para los que menos tienen y que alentaremos proyectos productivos que le den trabajo a la gente, que otorgaremos un sinnúmero de becas para que nuestros jóvenes en vez de ir a engrosar a las filas de la delincuencia puedan continuar con sus estudios en el ámbito profesional”. Al final, haría énfasis en que “la educación es el único camino para progresar y vivir mejor, a ella le debemos de apostar” y se comprometió a mejorar las condiciones del magisterio guerrerense y anunció que en breve su gobierno pondrá en marcha un programa de alfabetización en el que participará la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG). Hasta aquí la información respectiva.

Después de leer sus declaraciones queda un mal sabor de boca, o una duda planteada: o el gobernador tiene confianza en su mágico poder de convencimiento o el gobernador es ingenuo, o se hace el ingenuo. En principio, él, un gran sumador de fortunas y poder, pareciera ignorar que el narcotráfico también es un problema de economía, y que la guerra emprendida por el gobierno federal, a cargo del ilegítimo Felipe Calderón, ha modificado el mapa del mercado del narcotráfico, además de desmenuzar a algunos grandes grupos y propiciar la aparición de otros menores, y ahora todos ellos pretenden una sola cosa: controlar el mercado, o la porción del mercado que les compete, para obtener las mejores ganancias con la menor inversión. Economía, pues. Pelean territorios o mercados, y al ser una actividad ilegal, el pleito es armado y violento. Es decir, para cada grupo hay dos frentes de guerra: el gobierno federal y su o sus enemigos. No es, pues, éste, un asunto de odios ni de diferencias sino de intereses económicos, y estos se defienden ahora con las armas, aunque se ponga en riesgo la vida. Otra cosa que parece ignorar tan sesudo y hábil gobernante es que en estas circunstancias el estado de Guerrero no se divide en buenos y malos, que es falso que los narcotraficantes sean malos y los demás seamos buenos, sino que el tejido social está impregnado de valores y circunstancias que llevan a las personas a actuar en defensa de sus intereses y le compete al Estado, a los gobernantes, vigilar que esas conductas no violen la ley. Que canalicen sus odios, pide. ¿Cómo se hace eso? En realidad, el gobernador debe pedir a los ciudadanos, sin distinción, a “buenos” y a “malos”, que respeten la ley; en caso contrario, si no la respetan, él, como jefe ejecutivo de las instituciones, debe actuar para que la respeten. Es decir, él está obligado por mandato de ley a procurar que exista seguridad pública, que se respete el estado de derecho, entre otras cosas, cumplidas la cuales seguro que aminoraría la violencia.

Incluso, cuando dice: “a los grupos que la ejercen, les pedimos que cesen ya las agresiones entre ellos”, parece que piensa que esos grupos “juegan” a la violencia porque no tuvieran otra cosa qué hacer, por diversión o por matar el tiempo, y no porque llegaron a esta situación orillados por la guerra calderónica, y obviando que uno de esos grupos es el del gobierno, tanto federal como estatal, el de la autoridad, al cual él pertenece, porque aunque le pertenezca el monopolio de la fuerza del Estado, la presencia del Ejército y la Marina en esta guerra viola la Constitución. Luego se avienta, el nuevo gobernante, una perla como quien se tira un pedo: la educación podrá acabar con esa violencia. ¿Sí, tú? ¿Y tu nieve de qué va? Con que no sea de limón, de esas que venden en las playas acapulqueñas. Miope o ignorante, este gobernante, y desinformado y mal asesorado. ¿O muy listo, tan listo que cree que el atole con el dedo es eficaz todavía? ¿O tan listo que cree que lavándose las manos y aventando la pelota se librará de su responsabilidad como gobernante, puesto por el que peleó hasta con los dientes? Educación, dice, y tal vez piense que sus parientes y sus amigos atrincherados en la Secretaría de Educación Guerrero le crean, o se han de estar riendo de este buen pedo, de esta perla de buen humor, del blanco, de su jefazo. En su discurso de toma de protesta, A. Rivera del Río de las Lamentaciones anunció que entregaría uniformes a los infantes escolares, que daría 50 mil becas, que apadrinaría a niños para educarlos mejor, que regalarían actas de nacimiento, e ilusionadas por el estilo. ¿Dice que es economista o que estudió alguna cosa así? ¿A quién quiere hacer que lo hace, o a quienes? Aparte de los perredistas cupulares que ya lograron estar bajo las órdenes del jefazo. ¿Habrá leído aquello de: ¡Es la economía, economista!? ¿O aquello de que el ser social determina la conciencia social? ¿Sabrá que se requiere modificar las condiciones económicas al parejo de las educativas para buscar una revolución educativa y cultural? Demagogo como es, cree que basta con que diga que dará uniformes o desayunos o becas o con alfabetizar a los guerrerenses para que se instaure el reino de la libre conciencia y la felicidad y la paz por vía de la educación.

Tal vez le convenga leer los seis puntos que enarbola el movimiento encabezado por el poeta Javier Sicilia: Verdad y justicia; fin a la estrategia de la guerra y asumir un enfoque de seguridad ciudadana; combate a la corrupción e impunidad; combate a la raíz económica y a las ganancias del crimen; atención de emergencia a la juventud y acciones efectivas de recuperación del tejido social; y democracia participativa y democracia en los medios de comunicación. Ahora yo juego a ser listo, lector listo. Al gobernador del estado esto de los seis puntos, ni nada que se le parezca, poco le importa, no se requiere conocimientos en ciencias ocultas ni sabiduría ancestral para darse cuenta: basta con oírlo, basta con conocer las primeras decisiones de su gobierno: todo para él, todo para su grupo, todo para su familia, todo para los suyos, todo para saciar la ambición. Al final, él sólo es responsable o irresponsable tanto como quienes lo eligieron, porque de antemano se sabía que así serían las cosas, que no es cierto que ahora vaya a actuar como un político sensible, atento a las demandas sociales, condescendiente con sus gobernados. Un hecho lo pinta de cuerpo entero: ponerse una playera contra la construcción de la presa La Parota y negarse en ese mismo acto a asumir el compromiso de parar el proyecto, y reunirse al día siguiente con otro grupo que sí apoya el proyecto. Taimado sí es, y no parece que exista una fuerza social organizada capaz de recordarle sus compromisos de campaña, menos de hacerlo cumplir. De hecho, él sí sabe ser violento, rudo, gansteril, amenazador, para imponer sus intereses, como lo resintieron en su momento Lázaro Mazón Alonso y David Jiménez Rumbo, quienes pretendieron ganarle a Herdez a enlatar chiles. Cree, lector pacifista, que sus declaraciones en el día del maestro sí son violentas, taimadas pero violentas, sesgadas pero violentas, inocentes pero violentas, suaves pero violentas: está diciendo que cada quien se rasque con sus propias uñas, que todo es un asunto de buena voluntad y de buenas palabras y no de buen gobierno, nos está diciendo que no existe estado de derecho, que la seguridad pública, a su cargo, no depende de él, nos está diciendo que él también tiene miedo, nos está diciendo que él no quiere o no puede ser gobernador para esos asuntos, nos está diciendo que él no quiere ensuciarse las manos. En todo caso, ¿sería mucho pedirle , señor gobernador, que diga las cosas con claridad para ir entendiéndonos? Y si no puede, que renuncie. Claro, la otra opción es confiar en que pueda ser re educado, porque, como él dijo: “la educación es el único camino para progresar y vivir mejor, a ella le debemos de apostar… para confiar y creer en las nuevas expectativas del nuevo gobierno que habrá de esforzarse cada vez más en la justicia”. ¿O puros pedos de boca?

No hay comentarios: